Opinión

A propósito de Intel

Actualizado el 17 de abril de 2014 a las 12:00 am

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Las noticias recientes nos han dejado perplejos: justo durante el curso de Negocios Internacionales con mis alumnos del Instituto Tecnológico, nos llegó la noticia de que Intel se iba de Costa Rica. ¡Yo rogaba a Dios que fuera un rumor!

Conforme pasaron las horas, el panorama se fue aclarando: Intel trasladaba su planta de manufactura a Asia, y 1.500 trabajadores técnicos serían despedidos. Solo dejaría al personal de diseño (1.200 profesionales entre ingenieros electrónicos y de sistemas) hasta el cierre definitivo, al finalizar el año.

Esta situación obedece tanto a la crisis financiera internacional como al efecto sustitución (disminución de la demanda de computadoras por el aumento del consumo de tablets y teléfonos inteligentes). Intel se durmió en sus laureles, había una tendencia sobre el mercado a preferir las tablets y los smartphones en lugar de las computadoras portátiles, para las que Intel fabricó los microchips desde siempre. Precisamente, la permanencia de una parte del personal costarricense es porque nuestros ingenieros deben trabajar en nuevos diseños o aplicaciones para los teléfonos y las tabletas.

Causas. Hay dos aspectos importantes para reflexionar: ¿por qué vino Intel a Costa Rica? y ¿por qué se va ahora?

Intel vino a Costa Rica por el recurso humano calificado y la cercanía con Estados Unidos y Suramérica. Antes de venir a Costa Rica, Intel tenía dos “novios” más, México y Chile, que tenían los requisitos que andaba buscando la empresa, mano de obra calificada y estabilidad económica, política y social. Después de 15 años, la crisis financiera y la baja demanda de sus productos, puso a la empresa a reducir costos para competir con sus principales competidores. En su búsqueda de eficiencia, escogió como nuevo destino Asia, donde la manufactura cumple con todas sus nuevas expectativas.

Ahora, hay factores internos que también influyeron. La educación primaria y secundaria públicas en Costa Rica ha venido disminuyendo su calidad; en cambio, la de la educación superior universitaria pública ha venido aumentando: en las pruebas PISA de comprensión de lectura y matemáticas, los nacionales están por debajo de los asiáticos, estamos por encima de los países centroamericanos, pero por debajo de los asiáticos.

Este es un aspecto que debería llamar la atención del próximo Gobierno. La prensa escrita y televisiva ha llamado la atención sobre este punto. Cómo es posible que el único requisito para ser profesor de escuela o colegio sea tener una licenciatura en Educación, y hay mucha diferencia entre un egresado de una universidad pública y una privada, como consta en los reportajes de distintos medios.

Competencia. Mi propuesta es que, para mejorar la educación pública para el I y II ciclos, se debe hacer un examen psicométrico, de conocimientos y de pedagogía a los futuros docentes de las escuelas y colegios, para asegurarnos que los que estén en los salones de clases sean los mejores. Esto podría explicar el cambio de la planta manufacturera hacia el Asia. Por ejemplo Intel no se iría a otro país centroamericano por que la calidad de su mano de obra estaría por debajo de Costa Rica.

El costo de la electricidad en Costa Rica es más alto que en el resto de Centroamérica, a pesar que la energía es producida a base del agua. Sin embargo, el costo es muy alto, y no tenemos una ventaja competitiva para promover industrias cuyo componente y costos de producción tengan un alto porcentaje de electricidad en los procesos de manufactura. Es urgente la apertura de mercados en el área energética: es la única solución para disminuir el costo de la electricidad en el país.

La decisión de Intel de haber migrado a Asia es consecuencia de los puntos anteriores. El nuevo gobierno tiene un reto enorme porque debe mejor la educación pública de I y II ciclo (si no queremos perder la competitividad que hemos logrado con la educación superior universitaria, que es el imán para atraer inversión directa extranjera de alta tecnología), y abaratar la electricidad en el país. El primer punto puede ser más complejo; pero el segundo es cuestión de verlo como se hizo con el mercado de seguros y las telecomunicaciones.

Hace unos años atrás la industria textil había emigrado a Honduras, donde la mano de obra no calificada es más barata, en eso no pudimos competir. Pero, en recurso humano profesional, especializado y calificado, sí tenemos una ventaja comparativa. Mantener esa ventaja en la mano de obra técnica (graduados de los CTP y del INA) es vital para que otras empresas no migren a Asia (que está haciendo las cosas mejor que nosotros, definitivamente).

Ahí está la primera tarea para el nuevo ministro de Educación.

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