Foros

El país del acoso

María sale de su casa en las mañanas para ir al colegio. Hoy, como cualquier otro día, se pone audífonos para esperar el bus. No quiere escuchar lo que le gritan desde un carro. María saca un libro que no piensa leer, pero en cuyas páginas puede depositar su mirada, para no ver el gesto obsceno que le dedica un transeúnte. Ya en el bus, ella debe esquivar constantemente el roce de manos de cuanto lascivo tenga cerca. Cuando se baje del bus no se quitará los audífonos: aún debe caminar algunos metros, donde seguro le dirán de todo. Ella es menor de edad, pero eso no impide que le griten obscenidades. Tiene miedo de que algún depravado la espere a la salida del colegio (de nuevo). Está harta de tener que vivir con la posibilidad de ser abusada.

Pese a que no hay amenaza de bombas en nuestro país, el grueso de la población femenina no sabe lo que es poder caminar en paz a ninguna hora del día. El machismo, tan profundamente arraigado de nuestra sociedad, le rinde culto al mal llamado “piropo”, que no respeta edad ni lugar. Es como una sombra que recorre cada rincón de este país. No hay sanción tampoco para el acosador sexual. Pese a que el acoso sexual es un delito, son poquísimos los infractores condenados.

El acosador sexual es genéricamente un tipo con ganas de sentirse valiente. Siempre matón con mujeres solas, cobarde cuando alguien lo enfrenta. El acosador tiene miedo, por eso necesita hacer sentir miedo a otra persona para sentirse pleno. El acosador sexual cobija su falta de seguridad en gritería soez para cuanta mujer se cruce en la calle.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌