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Las mujeres y la banca

Actualizado el 26 de noviembre de 2015 a las 07:10 pm

La mujer tiene menor acceso a servicios financieros que el hombre

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Las tendencias bancarias en servicios para las mujeres, según dos encuestas hechas por Unimer, la primera solicitada por el Banco de Costa Rica (BCR) y la segunda por la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), muestran la misma tendencia: la mujer tiene menor acceso a servicios financieros que el hombre.

La encuesta para el BCR arroja que un 66% de los clientes de los bancos son hombres y las mujeres representan el 34%. Más del 50% del grupo femenino son personas entre los 40 y los 65 años, con ingresos medios, y están ubicadas, predominantemente, en la GAM. Destaca la encuesta que el 54% de las clientas poseen estudios universitarios.

Uno de los principales hallazgos es que las mujeres, en relación con la administración económica, guardan más el dinero en efectivo (69%) en comparación con las que tienen una cuenta de ahorros, a pesar de que el 51% acostumbra ahorrar y la gran mayoría utilizan estos recursos para imprevistos.

Estos datos nacionales son parecidos a los de otros países, en donde, según ONU Mujeres, las féminas tienen menos acceso a las instituciones financieras y mecanismos de ahorro formal. En contraste, el 55% de los hombres informa tener una cuenta en una institución financiera formal. Esa proporción es de solo el 47% en el caso de las mujeres en el mundo.

Diferentes. Del estudio de Unimer El acceso de las micro, pequeñas y medianas empresas a los servicios financieros según género , de agosto del 2013, efectuado por la ABC, unido a estudios del departamento de Inteligencia en Mercadeo del BCR, se desprende que las mujeres como clientas bancarias no son complicadas, sino diferentes.

Estas construyen emocionalmente sus relaciones con el sector financiero bajo siete pilares: bienestar, conocimiento, control, seguridad, amor, pertenencia y libertad.

Un ejemplo es que mientras el hombre busca un incremento (mayor rentabilidad) del dinero en las cuentas de ahorro, la mujer requiere ciertos beneficios diferenciadores, como la posibilidad de destinar una parte de la cuota a hacer frente a las deudas para que los hijos terminen de pagar los créditos y tengan alguna subvención en caso de ellas faltar.

También piensan que el ahorro les permitirá el equipamiento (electrodomésticos) o compra de materiales para las reparaciones de la casa, como materiales de construcción y pintura. Este “comportamiento económico femenino”, que es similar en muchos otros países, es avalado por estudios, como el llevado a cabo por el Women’s World Banking.

Según este último, “las mujeres ahorran más y mejor que los hombres”, y son las mejores pagadoras a la hora de devolver los créditos, pues tienden a vincular su necesidad de ahorro a acontecimientos vitales en la familia.

Acceso. Con esta simple radiografía mundial es fácil inferir que el sector bancario debe esforzarse para llegar adecuadamente a la mujer e ir más allá del grupo de un nivel medio y alto económico y educativo, que conforma la mayoría de las que actualmente son parte de nuestro sistema.

Aunque existen diversos estudios que demuestran que la conducta que ha tenido la mujer de dar a cada uno de los miembros de la familia seguridad afectiva, económica y bienestar es la que ha permitido y facilitado que ahorre más y administre mejor los bienes comunes, todavía la mayoría de ellas no forman parte del sistema financiero.

Lo anterior significa que a la banca pública y privada le falta camino por recorrer para que las mujeres superen las limitaciones que les impiden ahorrar formalmente y ser sujetas de crédito.

El enfoque integral basado en acceso, uso, calidad y bienestar todavía no se ha cumplido en este segmento que representa en Costa Rica el 50,49% de la población y el 39,4% de la población económicamente activa.

En conclusión, estamos en deuda con la mujer y aceptarlo es un buen inicio para trabajar en el cambio.

Paola Mora Tumminneli es presidenta de la Junta Directiva del Banco de Costa Rica.

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