Opinión

‘No estamos en guerra y tampoco alistamos ofensiva contra la Aresep’

Actualizado el 13 de junio de 2015 a las 12:00 am

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‘No estamos en guerra y tampoco alistamos ofensiva contra la Aresep’

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Don Enrique Muñoz, intendente de transportes de la Aresep, escribió un artículo de opinión que fue publicado el domingo pasado en la página 24A de este diario, bajo el título “La guerra anunciada de los autobuseros”.

Desmentimos a don Enrique. No estamos en guerra y tampoco alistamos una ofensiva contra la institución a la que él pertenece.

Debemos instruir al señor Muñoz: una diferencia técnica y jurídica no significa una guerra. El intendente parece no reconocer entre una diferencia conceptual y una guerra.

Nos parece muy peligroso que distintas formas de ver una propuesta lanzada por una institución autónoma y el gremio al que le fija los precios pueda ser calificada como una guerra.

Disentir en una sociedad democrática como la nuestra es válido, es necesario, es oportuno y es adecuado para tomar decisiones.

Si el intendente de transportes cree que esta diferencia de posiciones es una guerra, también debe creer que los opositores que asistan a cualquier audiencia pública son soldados enemigos.

Quizá por esa razón es que don Enrique, desde meses atrás, y como se ha visto en los medios de prensa, ha lanzado una campaña de desprestigio contra los empresarios de buses de este país.

Después de hacer referencia a una supuesta guerra, hace un análisis sobre el método de depreciación que desean aplicar a los autobuses que ingresen al mercado, después de aprobar esta metodología.

Envejecimiento de la flota. Don Enrique nos dice en su artículo que algunos buses son viejos, pero no revela que con la propuesta de la Intendencia la flota envejecerá a partir de la aprobación de la metodología.

Algunos aún recordamos que en la década de los ochenta del siglo pasado, el Estado costarricense tuvo que crear Transmesa para enfrentar la reposición de la flota nacional de autobuses, en épocas del Estado paternalista, cuando se podía dar el lujo de otorgar subsidios, pues por políticas a corto plazo la flota decayó y el pueblo protestó a tal punto que el MOPT intervino algunas empresas de transporte, y luego tuvo que indemnizarlas porque la Corte Plena calificó esa intervención como un despojo.

Califica el intendente Muñoz el nuevo modelo como claro, simple, justo y transparente.

Si es claro, es porque es inteligible y fácil de comprender. ¿Puede entonces decir a la opinión pública por qué no incorporó a la documentación preparatoria de la audiencia la hoja electrónica que permite correr el modelo propuesto? Así todos, usuarios, empresarios y autoridades políticas podrían conocer su impacto en las inversiones y por lo tanto en la calidad del servicio.

Si es simple y sin complicaciones, ¿por qué es la cuarta convocatoria a audiencia, ya que las primeras tres resultaron inviables por diversas razones?

Don Enrique, ¿cuánto le ha costado al pueblo, que paga los cánones de regulación, el total de convocatorias a audiencia?

Sumemos a ello la cantidad de millones gastados en el cúmulo de consultorías contratadas por la Aresep para elaborar nuevos modelos tarifarios que se quedaron en alguna gaveta, y que también fueron pagados con los dineros provenientes de los bolsillos de los usuarios a través de los cánones.

También es justo, dice don Enrique. ¿Con cuál criterio define el intendente “justicia”?.

Lo justo proviene de la palabra justicia, que es una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o le pertenece.

Usted, don Enrique, ¿puede definir lo que es justo? Todos creíamos que la propuesta de modelo no era más que eso, una propuesta hasta que concluya el proceso de consulta programada en la audiencia pública.

Recuerde el señor intendente que las muy diversas partes de esta sociedad son llamadas a expresar sus criterios en audiencia, y, en buena teoría, los argumentos que ahí se presenten pueden cambiar la propuesta original. Si no es así, ¿para qué audiencia?

Al final, señor intendente, usted dice que el modelo es transparente, por lo tanto es claro; es evidente y se comprende sin duda ni ambigüedad.

¿Es transparente cambiar los plazos de depreciación de siete a quince años? ¿Cuál es el precio que pagarán los usuarios de acá al 2021?, ¿cómo puede saber el impacto el pueblo de Costa Rica si no han permitido el uso de la herramienta que facilita conocer las simulaciones de aplicación del modelo? Don Enrique, la memoria histórica no se debe perder porque es ella la que permite no cometer los mismos errores del pasado.

Plazo de depreciación. Usted utiliza dos calificativos más al final de su artículo de opinión. La equidad es lo entendemos como la moderación en el precio de las cosas o en las condiciones de los contratos, y eso impone la calidad como condición o requisito que se exige en un contrato.

Los contratos de concesión fueron firmados en diciembre del 2014. En ellos, el Poder Ejecutivo impuso cláusulas de inversión para sustituir equipos rodantes con tecnologías más limpias.

Si la Aresep cambia el plazo de depreciación de siete a quince años, los autobuses trabajarán hasta el final de su vida útil. Eliminan el incentivo a la inversión sin explicar al pueblo lo que esto conlleva.

¿Se da cuenta el señor intendente de que está produciendo un envejecimiento prematuro del parque de autobuses de este país?

Quizá don Enrique Muñoz leyó el reportaje de CRhoy del lunes 8 de junio. Se quejan los ambientalistas de que el sistema de transporte está lejos de cumplir las expectativas de carbono neutralidad fijadas por el Gobierno de la República.

Don Enrique Muñoz, calidad también se define como el conjunto de condiciones que contribuyen a hacer agradable y valiosa la vida.

Las palabras sirven para definir conceptos, y también sirven para ocultar o desvirtuar verdades.

Su artículo, don Enrique, sirve para debatir, sirve para poner opiniones sobre la mesa y luego tomar decisiones.

Recuerde, eso sí, que también para eso sirven las audiencias públicas, y nada está decidido mientras no termine el proceso, pero hay que hacer los enfoques de manera integral. Para eso paga el pueblo de Costa Rica la institución a la que usted pertenece, y que nos sale tan cara a todos.

Es dable preguntarse, ¿es posible que un funcionario especializado y tan bien pagado se equivoque tantas veces sobre el mismo tema (“cuarta vez”)?

¿O será que en el fondo lo que prima es la mala intención de guerrillero sin causa?

Neftalí Cubillo Picado es presidente Comisión de Tarifas Canabús.

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