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Actualizado el 05 de abril de 2016 a las 12:00 am

En adolescentes, partes diferentes del cerebro madurana ritmo distinto

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El Hospital Nacional de Niños apoya el proyecto de ley 19.337, que establece, en lo fundamental, la prohibición del matrimonio y las uniones de hecho de adolescentes con personas hasta cinco años mayores y modifica artículos del Código Penal, el Código de Familia y Civil y la ley Orgánica del TSE y del Registro Civil.

En Costa Rica, en adolescentes menores de 15 años, el 85% de los nacimientos corresponde a padres mayores de edad y entre los 15 y 17 años es del 93%.

Cuando se ajusta a la diferencia cinco años de edad, el 75% de los nacimientos en niñas y adolescentes menores de 15 años el padre declarado aventaja en al menos esa cantidad de años a la madre. Esta cifra es de un 58% en adolescentes madres de 15 a 17 años.

Un importante elemento a considerar en el establecimiento de relaciones de convivencia de adolescentes con adultos es que las diferencias en la maduración cerebral son significativas, exponiendo a la adolescente a la toma de decisiones sin todos los requisitos para ser autónoma, realista y planificada, y sin considerar todas las consecuencias.

Estudios. Escaneos cerebrales hechos a adolescentes, a través de estudios longitudinales con resonancia magnética, han revelado que hay partes diferentes del cerebro que maduran a un ritmo distinto.

De hecho, la corteza cerebral prefrontal (CPF) madura completamente hasta los 24 años de edad. Otras partes del cerebro, como la amígdala cerebral (AMG) o el núcleo accumbens, maduran más tempranamente. Muchos neurocientíficos piensan que esta discrepancia en la madurez del cerebro puede explicar mucho del comportamiento adolescente.

Es conocido que la corteza prefrontal (CPF) desempeña un papel importante para regular el ánimo y la atención, controlar los impulsos y la habilidad de pensar de manera abstracta, lo que incluye tanto la habilidad de planificar el futuro como ver las consecuencias de un determinado comportamiento.

Por otro lado, la amígdala (AMG) y el núcleo accumbens desempeñan un papel en respuestas por emoción, agresión e instinto, casi irreflexivas.

En general, el núcleo accumbens y la amígdala es el área del cerebro que está comprometida en la búsqueda de premio por el comportamiento y en los circuitos del placer y la exploración.

Estudios muestran que en el “juego de recompensas” en el adolescente hay menor inhibición en esta zona, en relación con los adultos. Se considera que los adolescentes pueden tener mayor tendencia a actividades de riesgo y exploración, con comportamientos de premio y búsqueda de sensaciones, ya que esta zona no está suficientemente regulada.

Por lo anterior, en la toma de decisiones cruciales, como lo es un matrimonio o iniciar una convivencia de pareja, estás pueden frecuentemente estar mediadas por la emoción e impulsividad, mezcladas frecuentemente con carencias afectivas crónicas e historias de violencia.

Estas diferencias en el cerebro no quieren decir que la gente joven no pueda tomar decisiones buenas o que no sepa diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto. Ello tampoco quiere decir que no deben ser responsables por sus acciones.

Pero entender estas diferencias significativas, entre la maduración cerebral de una adolescente y el cerebro adulto, debe obligar a los padres, maestros, abogados y a los que establecen la política, a entender, anticipar y manejar el comportamiento de los adolescentes y prevenir las situaciones de franca desventaja en que se ubican ante un adulto cuando establecen relaciones de convivencia.

Embarazo adolescente. Las muchachas entre los 15 y los 19 años tienen dos veces más probabilidades de morir durante el embarazo o parto que las mayores de 20 años; las menores de 15 años tienen cinco veces más probabilidades de fallecer.

Sus hijos corren mayores riesgos de fallecer. De hecho, los hijos de madres adolescentes tienen mayores probabilidades de morir antes de cumplir un año que los infantes de madres más adultas.

Las complicaciones durante el parto dan cuenta de casi el 25% de las muertes perinatales. El parto precoz y el bajo peso al nacer son otras de las razones por las cuales mueren los infantes que nacen de madres adolescentes.

Las malformaciones congénitas, segunda causa de mortalidad infantil en Costa Rica, tienen como uno de sus factores de riesgo claramente identificado el embarazo adolescente.

Riesgos Sociales. La desigualdad de género pone a las niñas en mayor riesgo que a los niños, y afecta muchos aspectos de las vidas de las mujeres jóvenes, lo que incluye la disminución de oportunidades para la educación, el empleo y el control sobre su propia salud reproductiva, asociado directamente a su inmadurez cerebral.

La falta de educación también puede afectar la salud cuando limita los conocimientos de una mujer sobre la nutrición, el espaciamiento entre embarazos y la anticoncepción.

Olga Arguedas Arguedas es directora general del HNN.

Alberto Morales Bejarano es jefe de la Clínica de Adolescentes del HNN.

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