Opinión

‘Princesas rojas’

Actualizado el 06 de enero de 2014 a las 12:00 am

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‘Princesas rojas’

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Laura Astorga ha cosechado premios internacionales con su drama político intimista Princesas rojas , una película con la que se comienza a escribir una historia que vivimos, pero que yace silenciada, intencionalmente oculta: el triunfo del sandinismo, la contrarrevolución, la “neutralidad” tica. La Policía represiva, las escuchas telefónicas, los micrófonos en las casas de militantes. Grupos organizados, entrenados militarmente en Cuba. Viajes a Moscú, Cuba, Libia, Pyongyang. Nicaragua como base de operaciones. Bien lo recuerda Laura: “Huidas, cateos, viajes, interrogatorios que, a punta de ser cotidianos, dejaban de ser amenazantes. Mis padres desaparecían y reaparecían, se ocultaban, se disfrazaban o se entrenaban”.

La película nos recuerda esa época en que toda Costa Rica se unió para luchar por el derrocamiento de Somoza, y, luego, todas aquellas acusaciones constantes de nuestro suelo usado por la contrarrevolución. Da cuenta de una realidad pretendidamente inexistente: la de costarricenses entrenados militarmente y del drama personal que conlleva para los hijos su participación en actividades clandestinas. Las “princesas rojas” son, al final, víctimas de la irresponsabilidad y las circunstancias; los niños suelen pagar con dolor y alto precio facturas ajenas.

Felicitaciones a Laura por una película bien lograda. Gratitud por haber narrado su historia, ¡la nuestra!

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