Opinión

Compromiso por la paz eterna

Actualizado el 26 de enero de 2014 a las 12:00 am

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Compromiso por la paz eterna

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El artículo publicado el 19 de enero en estas páginas, del embajador de la República Popular China en Costa Rica, Song Yanbin, contiene una descripción unilateral sobre la visita del primer ministro Abe al santuario Yasukuni que no refleja los hechos, y que podría dar a los lectores una idea errónea. Por esa razón, quisiera ofrecer a los costarricenses una explicación al respecto para que cuenten con información veraz.

En el santuario Yasukuni descansan, desde 1853, las almas de dos millones cuatrocientas sesenta mil personas (2.460.000), sin distinción de sexo o de clase, que participaron en distintas guerras y perdieron sus vidas, incluyendo las guerras internas de Japón, la Guerra Sino-Japonesa, la Guerra Ruso-Japonesa, así como la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

El primer ministro, Shinzo Abe,visitó este santuario el día 26 de diciembre del año pasado para expresar sus condolencias, así como rezar por la paz y el descanso de las almas de todos aquellos que lucharon por el país haciendo el más grande de todos los sacrificios. La visita tiene como objetivo el jurar que nunca jamás se acudirá nuevamente a la guerra, y que la gente no tendrá que sufrir una vez más con esta catástrofe. Esto, basado en una profunda reflexión sobre el pasado.

El primer ministro Abe visitó también Chinreisha, un memorial conmemorativo para rezar por las almas de todas las personas, sean nacionales japoneses o no, que perdieron su vida en la guerra, pero que no están consagradas en el santuario Yasukuni. Esta idea está claramente manifestada en la declaración denominada “Compromiso por la paz eterna”, realizada por el primer ministro Abe, justo después de esta visita (http://www.kantei.go.jp/foreign/96_abe/statement/201312/pdf/26danwa_es.pdf).

Japón también ha ofrecido, reiteradamente, sinceras disculpas a los países afectados, basadas en una sincera y humilde reflexión. El gabinete actual hereda plenamente esta postura.

Como es conocido internacionalmente, Japón se ha embarcado en un gran esfuerzo para establecer un país libre y democrático, con pleno Estado de derecho, contribuyendo así a la paz y la prosperidad de la región de Asia y del mundo durante 68 años. China misma ha valorado de forma positiva la contribución japonesa en el camino hacia el Estado de paz en la posguerra, así como la paz y prosperidad del mundo, tal y como se expresa en la Declaratoria Conjunta Japón-China, en el 2008.

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La relación con China es una de nuestras más importantes relaciones bilaterales. Japón tiene en China más de 20.000 empresas establecidas. Por otra parte, también es un hecho que, actualmente, la relación bilateral tiene un foco de tensión acerca del mar de China Oriental. El Gobierno de Japón está dispuesto a tomar las medidas necesarias con serenidad y firmeza ante la intención de China de cambiar unilateralmente el statu quo. Asimismo, Japón ha hecho reiteradamente la propuesta de un mecanismo de comunicación para el control de riesgos, y está dispuesto a seguir dialogando con el Gobierno chino para destensar la situación.

Sin embargo, China no ha mostrado voluntad de corresponder a esos esfuerzos. Es muy importante que ambos países conversen al más alto nivel no solo los asuntos bilaterales, sino también la agenda global, con una perspectiva a largo plazo. Por eso, Japón desea que China acepte la propuesta de diálogo sin precondiciones.

Quiero subrayar que uno de los valores que compartimos Costa Rica y Japón es la democracia, la cual no se traduce en excluir a países, grupos o individuos que posean distintas opiniones, sino que es un proceso de buscar, mediante el diálogo, puntos aceptables para ambas partes, con la premisa de que existen diferentes pensamientos.

Espero sinceramente que China, como potencia mundial, sea más tolerante con los países, grupos e individuos de distintas opiniones, y que, además, sea un país que busque soluciones a través del diálogo. El Gobierno de Japón está decidido a contribuir aún más activamente a la paz y la estabilidad de la región y del mundo a través de un pacifismo proactivo, en coordinación con la comunidad internacional.

Los valores de la paz, la democracia y los derechos humanos son ya parte de la identidad del pueblo japonés, igual que del pueblo costarricense. Es bien sabido que Costa Rica y Japón hemos trabajado conjuntamente en el mundo durante 80 años de relaciones amistosas, con el fin de proteger dichos valores fundamentales.

Quiero rogarles a nuestros viejos amigos costarricenses que valoren justamente, basándose en los hechos, el camino de la paz que Japón ha tomado tras la guerra.

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