Opinión

Cigocentrismo, el geocentrismo contemporáneo

Actualizado el 20 de abril de 2015 a las 12:00 am

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Cigocentrismo, el geocentrismo contemporáneo

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El bloqueo de algunos diputados extremistas mantiene al país en desacato de la sentencia que obliga a permitir la fertilización in vitro (FIV). Esto llama a una reflexión sobre la fertilización y su relación con el origen de una persona.

Estimado lector, cuando alguien intente convencerlo de que la FIV es abortiva y contraria a la vida, porque no siempre se transfieren todos lo óvulos fertilizados al útero, quisiera invitarle a recordar seis puntos.

Se trata de hechos fundamentales y de fácil consulta en la literatura científica. Estos han contribuido a que la FIV siga recibiendo innumerables reconocimientos, incluido el Nobel de Medicina, y que sea aceptada en todo el mundo, excepto en Costa Rica. Nuestro país no es el único con sacerdotes, pastores y diputados que creen saber más de embriología y reproducción que la ciencia y la medicina especializada. Sin embargo, parece ser el único donde logran imponernos a todos su opinión.

1) Un óvulo fertilizado o cigoto es la continuación directa de la vida que ya tienen el óvulo y el espermatozoide. Es por lo tanto muy similar a esas dos células. Difieren apenas en que dentro del óvulo fertilizado se da un pequeño número de divisiones y acomodos celulares.

2) Todo óvulo fertilizado morirá con seguridad en poco tiempo. Su única oportunidad de sobrevivir es implantarse en el endometrio uterino. En otras palabras, todo óvulo fertilizado es, en sí, cien por ciento inviable.

3) ¿Porqué? Porque aún está incompleto. Tiene apenas el potencial de su genoma. Ese limitado potencial debe unirse al potencial del útero, de lo contrario morirá en pocos días, esté donde esté. La implantación le proporcionará no solo nutrientes y protección, sino también señales que ayudarán a completar su desarrollo. Es entonces demostrablemente falso que un óvulo fertilizado sea persona; no tiene siquiera el potencial para serlo.

Los huevos fertilizados de muchos otros animales, incluyendo anfibios, reptiles, peces y aves, son diferentes y sí pueden desarrollarse desconectados de su madre. Pero en humanos no es así. Es desconcertante que aún haya quienes no comprendan esta diferencia fundamental.

4) El genoma de un óvulo fertilizado es igual al de la mayoría de otras células. Lo tienen las células del hígado, del pene, del cerebro, de la boca, del útero, de la piel, etc. ¿Pensaría usted que esas células, con potencial genómico igual al de un óvulo fertilizado, debe protegerse como persona? De ser así, ¡deje inmediatamente de ir al baño, sonarse la nariz y masticar, pues cada vez morirían millones de “personas”! Ahora bien, es evidente que esto es absurdo; pero es el mismo absurdo de oponerse a la FIV porque atente contra “personas”.

¿Necesita más evidencia? Considere que es técnicamente posible clonar un ser humano a partir de una célula de piel. Esto se hace ya con otros animales. No se permite en humanos por razones éticas, pero nos demuestra que el potencial genómico de un óvulo fertilizado no es particular ni diferente al de otras células.

5) Debe agregarse que la implantación en sí tampoco es suficiente para generar una persona. La implantación también debe ser saludable a largo plazo. Si no, el óvulo fertilizado puede degenerarse o, peor aún, crecer anormalmente y convertirse en una mola o en un coriocarcinoma. Por lo tanto, creer que la fertilización basta para generar una persona implica creer en el absurdo adicional de que una posible mola o carcinoma es una persona.

6) Al ser falso que una nueva persona comience con la fertilización, es evidente que la preservación de algunos óvulos fertilizados para futuras transferencias no pone en peligro a ninguna persona. Más bien reduce ese peligro y la necesidad de repetir la engorrosa extracción de óvulos en las mujeres.

Sentido común. Estos son apenas algunos hechos que demuestran que la oposición a la FIV es contraria al conocimiento científico y médico moderno, y también al sentido común.

En síntesis, la FIV no es abortiva. No tiene siquiera la posibilidad de serlo porque solo se encarga de la fertilización, la cual es, a toda evidencia, insuficiente para crear una nueva persona.

Los extremistas pueden despreciar estos hechos tanto como quieran, pueden seguir ignorando o tergiversando la evidencia, pero, al igual que con el geocentrismo de la edad media, tarde o temprano deberán superar su “cigocentrismo”, su obsesión con el cigoto u óvulo fertilizado.

La intención puede ser proteger vidas humanas, pero estaría entonces mal dirigida. Logra el resultado contrario, al oponerse a tratamientos que ya demostraron ayudar a quienes luchan por tener hijos biológicos.

Los grupos religiosos de buena voluntad pueden desempeñar un papel importante en la protección de la niñez y asegurarse de que los niños no sean víctimas de abuso físico, sexual o sicológico, y pueden ayudar a poner en prisión a quienes lo promuevan, lo perpetren o lo encubran. Por su parte, promover la FIV es promover nuevas vidas y la alegría y el amor que traen a las familias.

Felipe Mora Bermúdez Investigador en Neurogenesis Embrionaria, Instituto Max Planck, Dresde, Alemania. Premio Nacional de Ciencia

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