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Cadena de bloques

Actualizado el 18 de septiembre de 2016 a las 12:00 am

Debemos asignar talento local a entender y desarrollar aplicaciones utilizando blockchain

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Una base de datos pública, distribuida en miles de computadoras, siempre sincronizada y protegida con certificados digitales (como la firma digital). Eso es blockchain, la tecnología sobre la cual están implementadas bitcoin y muchas otras aplicaciones que requieren transparencia, autenticación rigurosa y auditoría inmediata.

Hasta hace ocho años, los seres humanos habíamos necesitado de intermediarios centralizados para implementar confianza, para realizar transacciones con gente fuera de nuestro círculo de conocidos cercanos. Estos intermediarios han sido institucionalizados, con el tiempo, en la forma de bancos, gobiernos, iglesias, etc.

La Internet, hasta ahora, ha sido un gran red para distribuir y compartir copias de información no confidencial (correos, imágenes, videos, documentos, etc.), ciertamente no inspira confianza y no sirve para trasegar datos originales (en lugar de copias).

Por ejemplo, no sirve para enviar dinero u otros valores de un usuario a otro sin pagar comisiones a intermediarios que al final lo que nos venden es la confianza de que los valores se entregarán al destino deseado, una sola vez (no se harán copias del valor).

Los sistemas centralizados son caros, vulnerables y todavía, muchas veces, de pedales. Por ejemplo, las transferencias internacionales, donde la información se envía en milisegundos, pero el dinero dura varios días de camino.

En YouTube está el video de la Dra. Gabriela Barrantes, titulado “Confianza distribuida”, en la que explica con mucho más claridad, que lo que yo podría, como funciona blockchain (es una cadena de bloques de datos).

Usos. Sobre blockchain se implementan bitcoin, y otras criptomonedas (monedas basadas en criptografía que funcionan sin la bendición ni supervisión de un banco central).

Bitcoin apareció poco después de la quiebra de Lehman Brothers. En noviembre del 2008, Satoshi Nakamoto (seudónimo de alguien, o de un grupo aún no identificado) publicó, en una lista de correos de criptografía, el diseño de bitcoin y blockchain.

Unos meses después publicó el código de referencia ( open source ) que implementa este sistema de confianza distribuida.

Si todo esto suena complicado, es porque lo es. Por suerte no es necesario entender cómo funciona blockchain, basta con saber que es un repositorio distribuido (está replicado en muchas computadoras), en el que una vez que se registra un dato, este es inviolable, inmodificable y totalmente seguro.

Obviamente, un registro, o base de datos pública, segura y descentralizada sirve no solo para tranzar dinero de un lugar a otro, sirve para intercambiar cualquier cosa de valor, y cuesta una fracción de lo que cuesta un sistema centralizado (el cual siempre es vulnerable, por propios o extraños).

Hernando de Soto, por ejemplo, en su interminable cruzada en favor del registro de las propiedades de los indígenas suramericanos, cree que blockchain puede ser la solución.

Los posibles usos de blockchain están solo limitados por la imaginación. Ya hay varias aplicaciones para votar desde el teléfono de manera segura (nadie puede votar dos veces y nadie puede saber cómo votó un votante) como democracy.earth y mivote.com.au. Hay aplicaciones de identidad como Onename. También, entiendo, están trabajando en un registro de la propiedad de un país cercano.

Abra es una aplicación (hay varias) para enviar remesas al exterior instantáneamente y cobrando como la décima parte de las comisiones tradicionales.

Novedades. Nasdaq lanzó Linq, una plataforma privada para tranzar valores. Xapo es una tarjeta de débito de bicoins. La’Zooz es una aplicación parecida a Uber que no tiene control central y los choferes que ofrecen la capacidad ociosa de sus vehículos no le deben pagar comisión a nadie. Ujo Music está construyendo una plataforma para que los músicos vendan su música, de manera segura, directo a los consumidores, sin intermediarios. R3 es un consorcio de 45 empresas financieras y tecnológicas de primer nivel, dedicado a desarrollar aplicaciones financieras basadas en blockchain.

En semejante repositorio se pueden almacenar más que datos, se puede almacenar cualquier cosa que se pueda representar en bits, como certificados digitales (como la firma digital), software que implementa contratos inteligentes (que al cumplirse ciertas condiciones ejecutan cambios en valores o propiedades).

Incluso, inventaron el concepto de organizaciones autónomas, esto es una empresa sin empleados, que compra y vende valores de acuerdo con los contratos inteligentes. La contabilidad por partida triple (la doble tradicional más un registro en el blockchain) elimina la necesidad de la auditoría (interna y externa).

Control de datos. El pasado 6 de setiembre, nación.com publicó la noticia “Telefónica declara guerra a Google, Apple y Facebook por megadatos” en la que relata que Telefónica quiere que los usuarios tengan control de los datos de utilización de las grandes aplicaciones que los dueños de las aplicaciones utilizan para saber más de sus usuarios.

La noticia no dice cómo planean hacerlo, pero a mí me suena como una aplicación basada en blockchain; las boronas digitales que todos vamos dejando al utilizar el browser o los apps, en vez de irse al dueño del website o del app, se van a un blockchain y se registran a nombre del usuario, y solo pueden ser accedidas con su autorización. Suena genial y no muy difícil. Ojalá incluyan en el mismo registro las boronas que dejamos al utilizar los teléfonos celulares.

Don Tapscott y su hijo Alexander publicaron este año “Blockchain Revolution” en el que explican cómo esta tecnología está cambiando el dinero, los negocios y el mundo. Ellos sugieren que el impacto de esta tecnología abierta será tan grande como el de la misma Internet.

Es difícil saber exactamente cómo será el impacto o cuánto tardará en hacerse sentir, pero no se puede pretender que no existe o que no va a funcionar o que “el regulador nos va a defender de la disrupción”.

Me parece que con la mayor brevedad debemos asignar talento local a entender y desarrollar aplicaciones utilizando esta tecnología, especialmente aquellos cuyos negocios puedan verse afectados.

Como dicen en Singularity University, “Uberízate antes de que te Kodakicen”.

El autor es ingeniero, presidente del Club de Investigación Tecnológica y organizador del TEDxPuraVida.

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