Autopistas nacionales

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Como todo “tico” o extranjero que habite en este país, me puse a soñar con la idea de que algún día tengamos autopistas de calidad. La experiencia reciente con la Próspero Fernández revela que la concesión a empresas extranjeras es un arma de doble filo, pues habituados como estamos a pagar nada o casi nada, la gente se pone “chúcara” a la hora de desembolsar el peaje. Pero, como bien dice el refrán, no hay chocolate sin cacao, y creo que, de una u otra forma, la inmensa mayoría de nosotros aceptamos que autopistas y carreteras de calidad exigen un desembolso mayor por parte del usuario.








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