Editorial

El ocaso de Castro

El tono y contenido del mensaje testamentario de Fidel Castro dibujó una Cuba inamovible de su destino marxista

En la clausura de la reunión plenaria del Partido Comunista de Cuba, el martes 19 de abril, Fidel Castro manifestó que posiblemente sería la última ocasión en que comparecería en ese foro. Citó su avanzada edad, 89 años, y sus enfermedades como las principales causas para el retiro. No faltó, sin embargo, su instancia al partido para mantener incólumes su ideario comunista y su visión del futuro.

El tono y contenido de su mensaje testamentario dibujó una Cuba inamovible de su destino marxista. Acorde con esa línea, no hubo realmente cambios en la estructura del partido, en particular en la cúpula, integrada por comunistas de la vieja guardia liderados por Raúl Castro y su inmediato subalterno y sucesor, José Ramón Machado Ventura.

De esa manera, ajeno al derrumbe del comunismo en el mundo, el viejo comandante guerrillero que lideró la insurrección contra la dictadura de Fulgencio Batista apareció en el plenario de su organización política para subrayar la fe y el dogma del partido único en Cuba. Ese divorcio entre el mundo real y el microcosmos cubano marca el destino de Castro y sus ideas.

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