Editorial

Una decisión inconveniente

Abandonar los órganos políticos del SICA complica, lejos de facilitar, la crisis migratoria

El gobierno ha dado un paso en la dirección equivocada al abandonar, el viernes, la cumbre presidencial del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) celebrada en San Salvador, y anunciar que suspende su participación en las instancias políticas de la entidad. La medida fue tomada, según la comunicación oficial emitida por nuestra Cancillería, “ante la negativa de tres países (Belice, Guatemala y Nicaragua) a procurar una solución al tránsito masivo de cubanos migrantes”.

La crisis generada por la presencia en el país de al menos 6.000 ciudadanos cubanos es seria y real. Costa Rica se ha visto envuelta en ella a su pesar, sin tener ninguna responsabilidad en sus causas, y se ha conducido con gran sentido humanitario. Por ello, nuestro gobierno tiene razón al exigir que se aborde con estrategias regionales y al anunciar que no otorgará más visas de tránsito temporales y deportará a su país de origen a cualquier otro migrante que ingrese ilegalmente.

Sin embargo, el retiro de las instancias políticas del SICA no contribuye en nada a una posible –y en extremo difícil– solución; al contrario, la complicará, al entorpecer aún más la ya de por sí difícil coordinación de posiciones en el seno del Sistema. Peor aún, nuestra ausencia nos pondrá al margen de instancias de decisión clave para la región, en las cuales necesitamos estar por razones que van mucho más allá de esta coyuntura. A esto se añade que, al culpar a tres países –Nicaragua, Guatemala y Belice– por la imposibilidad de resolver el problema, estamos desviando la atención de sus causas y posibles soluciones fundamentales, que están fuera de Centroamérica y corresponden, esencialmente, a Cuba y Estados Unidos.

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