Editorial

No hay avance, no hay sorpresa

El MOPT admitió el lento desarrollo del debate sobre la sectorización del transporte y no se animó a garantizar su inicio antes de entregar el poder

En la segunda quincena de junio, los autobuseros lograron la repentina destitución del viceministro de Obras Públicas y Transportes Sebastián Urbina, promotor de la sectorización, necesaria para abaratar el servicio y disminuir el congestionamiento vial. El funcionario también impulsaba el cobro electrónico, un eficaz mecanismo de control de la demanda. La vacante pronto la llenó una viceministra vinculada a los transportistas

Las dos iniciativas son vistas con recelo por buena parte de los empresarios. La sectorización reduciría el número de autobuses utilizados para brindar el servicio y el cobro electrónico ofrecería datos confiables y necesarios para fijar tarifas justas. Ambos podrían tener efectos sobre las ganancias de algunas compañías.

En aquel momento, el gobierno anunció su intención de someter los dos proyectos a examen mediante un “diálogo ciudadano”. A ese efecto ofreció crear dos comisiones, claro está, con amplia participación de los autobuseros. Sin ningún mérito de clarividencia, porque la historia no deja margen para las dudas, un editorial de La Nación vaticinó la inoperancia de las comisiones y una larga vida para el desorden imperante.

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