Editorial

Resurge terrorismo en Yemen

Voces del Capitolio han exteriorizado preocupación por el liderazgo de al-Qaeda que maneja y dirige acciones terroristas desde Pakistán

Los técnicos de la administración Barack Obama, en Washington, han sumido algunas realidades internacionales en la catarata de la propaganda presidencial. Un ejemplo de este proceso ha sido la victoria de Obama al eliminar a Osama bin-Laden, responsable de los trágicos sucesos del 11 de setiembre del 2001 en Nueva York y Washington.

Desde luego, la liquidación de bin-Laden, cabecilla de la vasta red terrorista de al-Qaeda (QA), ejecutada por comandos estadounidenses en Pakistán, fue una acción que ofreció algún respiro a la atribulada comunidad democrática.

Sin embargo, pretender que dicho triunfo hizo desaparecer a al-Qaeda y sus tentáculos, constituyó una de esas aseveraciones inexactas del léxico de la Casa Blanca. Con todo, el discurso presidencial fue paulatinamente corregido en meses recientes.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌