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Luchadora incansable

Actualizado el 13 de diciembre de 2015 a las 12:00 am

Para ‘Time’, Merkel ha emergido como “la figura indispensable para liderar el rescate de países europeos en quiebra, como Grecia, así como para responder a Putin por su descarado robo en Ucrania”

Tomó tres décadas para que la revista volviera a nominar a una mujer

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La canciller alemana, Ángela Merkel, fue designada el miércoles persona del año por la revista norteamericana Time. Los escogimientos de esta publicación en varias oportunidades han navegado por cauces turbulentos, que, dichosamente, no ha sido el caso en esta oportunidad.

El primer designado personaje del año por la revista fue Charles Lindbergh, el “piloto solitario”, en 1927. Con esta nominación, que sería anual, la publicación deseaba reconocer y darle difusión a la obra cultural, científica o espiritual de una figura noticiosa sobresaliente.

Desde ese entonces, la corona solo esporádicamente ha recaído en algunas mujeres: Wallis Simpson (1936), divorciada estadounidense que robó el corazón a Eduardo VIII, quien abdicó para unirse a ella. Luego vinieron la reina Isabel II de Inglaterra (1952 ) y la presidenta filipina Corazón Aquino (1986). Desde ese momento, solo la canciller Merkel ha resultado ganadora individual. Tomó tres décadas para que Time volviera a elegir mujeres.

Meses atrás, Time afirmó que Merkel había emergido como “la figura indispensable para liderar el rescate de países europeos en quiebra, como Grecia, así como para responder a Putin por su descarado robo (territorial) en Ucrania”. Hoy, por su relevancia, los pronunciamientos de la Merkel en torno a los migrantes tocan a las puertas morales de Europa.

Ángela Merkel llegó a ser una reconocida científica y física en la Alemania Oriental; es hija de un ministro luterano y una educadora. En 1989, la caída del Muro de Berlín abrió nuevos horizontes, y en el 2000 fue elegida para el renovado Bundestag. Un año después, ganó un puesto en el gabinete gubernamental. En el 2005 se convirtió en la primera mujer nombrada canciller, o jefe de Gobierno, cargo que ha desempeñado con singular éxito.

Sin embargo, este año el ingreso a Europa de miles de refugiados, sobre todo sirios, ha desafiado su haber político. Para ser consecuente con sus ideas y sentimientos externados por muchos años, Merkel hizo público su respaldo al ingreso hasta de 800.000 migrantes, los cuales fueron ubicados en zonas que favorecieran su integración a la sociedad alemana y, por ende, a Europa.

La iniciativa, que Merkel recomendó fuera adoptada por todas las naciones europeas, cada una conforme a sus posibilidades para aliviar las penurias de estas familias, fue un chispazo que movilizó al granero alemán.

Con tenacidad, la canciller ha defendido su posición, inspirada en preceptos éticos y espirituales de altísimos quilates. Lo cierto es que ha reafirmado su liderazgo a pesar de un significativo riesgo político.

Las voces externas criticando el honor conferido a Merkel son pocas, empezando por Donald Trump. No obstante, las censuras partidistas del foro político alemán no han hecho mella en su coraza ética y política.

Aunamos nuestras felicitaciones a esta luchadora incansable que defiende la vanguardia moral en un mundo revuelto.

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