Opinión

EDITORIAL

Cierre de un proyecto exitoso

Actualizado el 25 de febrero de 2015 a las 12:00 am

El plan piloto de generación eléctrica con paneles solares alcanzó la potencia máxima establecida (10 MW) con la participación de 366 pequeños productores

En este momento, los nuevos proyectos solo pueden generar para el autoabastecimiento, sin posibilidad de conexión a la red nacional y, mucho menos, de vender el excedente

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En poco más de cuatro años, el plan piloto de generación eléctrica con paneles solares alcanzó la potencia máxima establecida (10 MW) con la participación de 366 pequeños productores conectados a la red de distribución del Sistema Eléctrico Nacional. Es energía totalmente limpia, generada sin mayor inversión estatal y con costos muy competitivos, pero el desarrollo del sistema está en duda ahora que transcurrió el plazo del plan piloto y se alcanzaron los límites de generación estipulados.

El futuro depende de metodologías y tarifas cuyo diseño está a cargo de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep). El Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), por su lado, debe aclarar las condiciones para otorgar futuros permisos de generación en pequeña escala.

Esos permisos y el plan piloto hasta ahora vigente permiten la conexión a la red con fines de autoconsumo. Si el generador no desea conectarse a la red, puede instalar la capacidad de generación necesaria para el autoconsumo sin tramitar el permiso. La diferencia está en que el generador conectado a la red no tiene necesidad de invertir en almacenamiento. Inyecta su producción al sistema nacional y luego toma cuanto necesita. Así tiene respaldo energético aunque falte el sol. Si consume más de lo que produce, paga la diferencia, pero, si produce en exceso, no recibe compensación alguna.

El sistema, como es evidente, no está diseñado para estimular la generación más allá de las necesidades puntuales del productor. En ausencia de la posibilidad de conectarse a la red, tampoco sirve para estimular el autoabastecimiento, porque la inversión para almacenar energía es alta y el riesgo de no contar con electricidad en días poco soleados es muy grande.

Para vender el exceso de energía al Sistema Eléctrico Nacional es necesaria una concesión del Minae, no un simple permiso, pero ese complejo trámite no está al alcance de los posibles interesados en producir energía a pequeña escala. Este otro sector de generadores privados también está cercado por limitaciones y trámites, al igual que los aspirantes a desarrollar grandes proyectos de producción energética. Una vez más, queda claro que no importa el compromiso de generar energía limpia ni tampoco los costos. Importa mantener cerrado el mercado, aun frente a diminutos competidores, como los del plan piloto.

En este momento, los nuevos proyectos solo pueden generar para el autoabastecimiento, sin posibilidad de conexión a la red nacional y, mucho menos, de vender el excedente. Si la Aresep cumple el plazo prometido y el Minae aclara la forma de tramitar permisos de conexión, el desarrollo de la actividad podrá reanudarse en unos dos meses, pero muchos interesados dudan de tanta celeridad. Cuando todo esté listo, no será posible, sin embargo, vender el excedente, salvo la existencia de una concesión.

Por otra parte, la operación no conservará las características del plan piloto del ICE. La Aresep fijará una tarifa de conexión al Sistema Eléctrico Nacional. La medida se justifica por la inversión hecha en la red y la necesidad de darle mantenimiento, pero, si el costo resulta demasiado alto, no valdrá la pena instalar paneles para el autoabastecimiento y el país perderá oportunidades de generación de energía limpia, como la de una finca productora de cerdos y tilapias en Chomes, Puntarenas, cuyo propietario pensaba invertir lo necesario para alcanzar la carbono-neutralidad de sus operaciones.

Tantas limitaciones, cuidados y obstáculos conducirían a un observador externo a creer que vivimos en un país sin necesidad de explotar nuevas fuentes energéticas limpias, pero, no lejos de Chomes, las emisiones de gases en la planta de Garabito cuentan la historia verdadera, para no mencionar el testimonio impreso en los recibos de electricidad.

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