Editorial

Cambio climático y vulnerabilidad regional

En la próxima década, la temperatura aumentará en medio grado y se alterará aún más el patrón de lluvias

Centroamérica es una de las regiones más vulnerables del mundo ante la amenaza del cambio climático. La exposición al riesgo de desastres naturales, como huracanes, sequías e inundaciones, existente durante toda su historia y potenciada por el deterioro ambiental, la inestabilidad política y la desigualdad social, tenderá a intensificarse en la próxima década cuando la temperatura aumente en medio grado y se altere aún más el patrón de lluvias.

Si el futuro fuera hoy, y no se modificaran las tendencias actuales, el Istmo podría afrontar una situación catastrófica a finales del siglo. Una reducción de un 28% en la precipitación pluvial y un alza de cuatro grados en la temperatura, como se vaticina, en 90 años tendrían efectos devastadores sobre la producción agrícola, la generación eléctrica, la biodiversidad, los ecosistemas y el estilo de vida. Algunas de estas advertencias ya se hacen sentir con más calor y aguaceros intensos, lo cual nos indica que el cambio climático no es una teoría científica, sino una realidad.

El incremento de la fragilidad ístmica viene siendo advertido por organismos internacionales como el Banco Mundial, el BID y la Cepal, con el objetivo de que los países se adapten a un desafío de enormes proporciones. Pero, dada la magnitud de las cifras, representa un esfuerzo económico para el cual el mundo no está preparado todavía. Según el Segundo Diálogo Latinoamericano y del Caribe sobre las Finanzas del Clima, que se realizó en julio pasado, se calcula que el impacto continental ascenderá a unos $100.000 millones para el 2050.

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