Por: Nuria Marín Raventós 16 septiembre

El presidente de los Estados Unidos dejó sin efecto la orden ejecutiva autorizada por Obama en el 2012, denominada DACA (Acción Diferida para el arribo de Niños), la cual impedía la deportación de jóvenes que hubiesen ingresado ilegalmente al país siendo menores de edad.

DACA no abría las puertas a la ciudadanía a estos jóvenes entre los 15 y los 31 años, pero sí daba permisos de trabajo bianuales siempre y cuando hubiesen vivido en los Estados Unidos de manera ininterrumpida desde el 2007, contaran como mínimo con estudios secundarios o hubiesen participado en las filas militares y careciéran de antecedentes penales.

DACA así como DAPA (Acción Diferida para el arribo de los Padres) fueron las medidas tomadas por Obama para evitar la separación de familias con un fuerte arraigo en los Estados Unidos, ante la oposición republicana de aprobar el proyecto de Ley Dream, de ahí el nombre “dreamers”.

Estos 800.000 jóvenes con apellidos latinos podrían ser devueltos a sus países, que no conocen, en donde pueden no tener familia, y quizás ni siquiera hablen la lengua. Los permisos que paulatinamente se irán venciendo en los próximos años cuentan como último horizonte el 5 de marzo del 2020.

La incertidumbre es terrible y las señales son mixtas, porque Trump había ablandado su discurso, pero a la vez toma esta medida. Otros la defienden pues la alternativa era pedir la inconstitucionalidad (como sucedió con DAPA) con efectos inmediatos, como deseaba la extrema derecha.

Otros creen que con el plazo de gracia de seis meses, Trump le está dando una oportunidad al Congreso luego de un acercamiento con Schumer y Pelosi, ambos jefes de la minoría demócrata, lo que ha generado un fuerte rechazo en su base republicana.

Para estos jóvenes hay que “esperar” lo mejor, pero también prepararse para lo peor. Por otro lado, para México y los países de la región el regreso de estos jóvenes podría ser una gran oportunidad.

Se trata de uno de los grupos de inmigrantes mejor preparados, pues un 70 % de ellos cuentan con estudios universitarios, dominio del inglés y se han desarrollado en un entorno altamente emprendedor. Además de ser un acto cruel, como lo dijo Obama, es increíble que Estados Unidos pierda semejante talento, su pérdida puede ser nuestra ganancia.