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Actualizado el 19 de noviembre de 2013 a las 12:05 am

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El Informe Estado de la Nación debe leerse con atención, pero, también, con sumo cuidado. Aporta amplia información estadística sobre variables económicas y sociales, pero no identifica bien las causas ni soluciones. Eso responde a un sesgo a favor de la intervención y en contra del libre mercado.

El principal tiene que ver con su visión de la vieja y la moderna economía, y la fragmentación de la fuerza laboral. Coexisten dos Costa Ricas: una rezagada y otra dinámica. Hay dos fuerzas de trabajo: una calificada y con buenos salarios, otra con baja escolaridad y magras remuneraciones (o, simplemente, desempleada). ¿Cuáles son las causas de la bifurcación? ¿Cómo podríamos amalgamarlas? Ahí es donde diferimos.

La causa reside –dice– en el “estilo de desarrollo”, en especial la liberalización y apertura comercial, que provocó una economía dual, poco incluyente, tendiente a polarizar no solo la fuerza laboral, sino también la sociedad entre ricos y pobres: “El estilo de desarrollo del país carece de tracción y fuerza para trasladar sus beneficios a toda la población y, por el contrario, ha profundizado las brechas entre grupos y territorios, lo que dificulta una mejor y mayor distribución de los recursos”.

¿Por qué una economía surgió y otra se rezagó? Esa es la pregunta clave. Veo varias causas, ninguna atribuible al libre mercado. Una reside en el efecto prolongado del proteccionismo estatal, forzado por décadas, que permitió –y permite– a ciertos sectores agrícolas, industriales y laborales subsistir sin competir. No tuvieron incentivo para mejorar su productividad ni buscar una asignación eficiente de recursos. Pero con la apertura surgieron nuevos sectores más dinámicos, competitivos y eficientes, capaces de pagar mejores salarios.

Otras causas son el desarrollo tecnológico (que he tratado antes) y la educación, incapaz de capacitar a toda la fuerza laboral. Y eso no es una falla del mercado sino del Estado. También, la política migratoria por la abundante oferta laboral no calificada que presiona el desempleo y los salarios, y se refleja en pobreza y distribución. ¿Falló el mercado o el Estado? La solución, para ser efectiva, es regular la inmigración y aumentar el crecimiento. Cuando la economía crece y hay escasez de trabajadores, suben la ocupación y los ingresos. Faltó también infraestructura para mejorar la productividad del mercado interno, reformar el Estado, exigir menos trabas gubernativas y judiciales que hacen riesgoso invertir, y completar la liberalización. Sería absurdo y fiscalmente muy costoso tratar de modernizar la economía rezagada con más apoyo y protección, sin antes abrirla a la competencia.

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Jorge Guardia

Abogado, economista y columnista de La Nación. Fue presidente del Banco Central y consejero en el Fondo Monetario Internacional. Es además profesor de economía y derecho económico en la Universidad de Costa Rica.

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