Columnistas

La Fed y las tres “B”

Picardías de la Tesorería
Picardías de la Tesorería Luis Navarro

Todos los años, en Jackson Hole, Wyoming, se reúnen los principales banqueros centrales y otras lumbreras de la macroeconomía mundial para elucubrar sobre los últimos adelantos de su esotérica disciplina. Esta vez, hubo (y no hubo) sorpresas.

La cita era para diseñar una política monetaria más flexible y resistente ( resilient ) hacia el futuro, que tomara en cuenta el nuevo estándar normal en el mundo desarrollado ( the new norm ), caracterizado por bajo crecimiento económico, baja inflación y bajas tasas de interés (las tres “B”).

John Williams, reconocido (y vilipendiado) por su primera versión del Consenso de Washington, planteó, junto con otros, el problema así: con bajo crecimiento real y perspectivas inciertas de recuperación, la posibilidad de recaer en recesión es alta. Pero los bancos centrales se han quedado sin fuelle, pues las bajas tasas de interés les impiden atizar la producción reduciéndolas aún más, o tornándolas negativas, para estimular el gasto. Sugirió, entonces, aumentar las metas de inflación del 2% al 4% anual o, alternativamente, usar otro parámetro como crecimiento del PIB para fijar la política monetaria.

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