Opinión

Verdades que omiten don Óscar Arias y sus escuderos

Don Bruno Stagno sirve ahora de escudero, y de paso pretende cobrarme a mí hasta sus propios errores. Se da por aludido por el artículo en que aclaro que fue la propia Corte de la Haya la que autorizó el dragado a Nicaragua en su resolución de julio del 2009 y, por tanto, don Óscar Arias se equivoca al señalarme como responsable, igual que equivocó su norte en el caso de Crucitas. Como don Bruno escribe airado y en forma insultante, asumo que también me cobra el haber firmado él mismo su propio nombramiento de embajador y su salida del Gobierno.

Es evidente que no entendió entonces, y tampoco hoy, las implicaciones de esa resolución de la CIJ. Tampoco muchos costarricenses están conscientes aún de esa verdad histórica. Por eso he pedido a la Comisión respectiva de la Asamblea legislativa que traduzca el dictado de la Corte. Así los costarricenses podrán leerla más fácilmente y ningún diputado podrá argüir que no habla inglés o no la conocía para recomendar sanciones basadas en el “criterio de experto de don Óscar Arias”, como hizo recientemente la diputada Patricia Pérez del Movimiento Libertario.

Quienes conocemos al expresidente Arias sabemos que él es consciente de la historia y, por tanto, parte interesada en que no se estudie ni comprenda bien lo sucedido a finales de su gobierno. Fueron esa resolución de la Corte y la reiteración del Laudo de 1888 las que cambiaron las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua. Por eso Nicaragua nunca pidió permiso para dragar su río San Juan y el general Daniel Ortega optó por invadir territorio tico como parte de su estrategia electoral.

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