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Tony Soprano era apenas la sombra del portentoso James Gandolfini

Actualizado el 30 de junio de 2013 a las 12:00 am

A James Gandolfini no le hubiera gustado todo este escándalo, esta batahola generada por su temprana y repentina muerte. Así lo asegura, con toda razón, un cable de la agencia AP que, a no dudarlo, fue escrito por un miembro de la “secta Sopranos”.

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Esta foto le fue tomada exactamente un mes antes de su muerte. AP

A James Gandolfini no le hubiera gustado todo este escándalo, esta batahola generada por su temprana y repentina muerte. Así lo asegura, con toda razón, un cable de la agencia AP que, a no dudarlo, fue escrito por un miembro de la “secta Sopranos”.

Porque, hay que decirlo, desde el pasado 20 de junio, el mundo de los consumidores de entretenimiento televisivo se dividió en dos: los fans de Tony (Soprano) y James (Gandolfini)… y el resto.

Y es que el estupor por lo ocurrido, a pesar de que a estas alturas los restos de Gandolfini descansan ya en algún lugar de su amada Nueva Jersey (al cierre de esta edición estaba previsto que el funeral fuera el jueves 27) , sigue en carne viva para los millones de adeptos a la serie que lo catapultó. Muchos no se percataron, si no hasta que ocurrió su muerte, de que era Gandolfini y no Soprano quien realmente los había cautivado.

Por el bajo perfil que James Gandolfini mantuvo en vida, su biografía arranca a partir de su muerte.

“Fue un actor que rehuía de la atención mediática, que se sentía incómodo al hablar de su vida y al que el personaje de Tony Soprano, el diabólico y atormentado mafioso que el mundo conoció y admiró a través de Los Soprano , lanzó casi a regañadientes al estrellato”, continúa el despacho de la agencia AP.

“¿Y ahora un aluvión de homenajes por su prematura muerte?Gandolfini probablemente lo hubiera considerado excesivo e innecesario, lo hubiera visto como algo que eclipsa por un momento su trabajo”, analiza el sentido obituario.

Toni García, escritor y crítico venezolano, escribió un apasionado artículo en el periódico El Nacional , en el que analiza el fenómeno Gandolfini y el vacío que la partida de un genio deja.

“Los periodistas que lo entrevistaron pueden recordar su respiración fatigada y esos andares de hombre agotado que compensaba con un discurso impecable, culto, de modales exquisitos. De hecho, su habilidad para la oratoria y sus múltiples referentes culturales recordaban el descomunal talento que atesoraba aquel intérprete, capaz de meterse en la piel de un tipo que era su némesis. Palmo a palmo, Tony se convirtió en un ícono de la cultura pop, algo impensable para un gangster de ficción pero absolutamente lógico en el contexto popular que regía el mundo televisivo hace una década. Recordemos: sin Twitter, con Facebook en pañales, sin la omnipresencia de las redes sociales”.

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También hay consenso, entre las decenas de escritos sobre él que le han dado la vuelta al mundo tras su repentina muerte, en que Gandolfini puede ser celebrado por papeles en la televisión, el teatro y el cine que fueron más allá del éxito obvio de Los Soprano . Todos sus allegados coinciden en que antes, durante y después de la ya mítica serie, fue un actor de carácter que nunca tuvo un ego grande y que asumía papeles que despertaban su interés, no papeles que le garantizaran ser el centro de atención.

“Me siento mucho más cómodo haciendo cosas pequeñas” , declaró hace no mucho, siempre según la agencia AP. Y en el último año, sus actuaciones en el cine incluyeron papeles de reparto en el docudrama sobre la caza de Osama bin Laden Zero Dark Thirty , de Kathryn Bigelow; en el drama de los años 60 Not Fade Away , del creador de Los Soprano David Chase; y en la cinta sobre el crimen organizado Killing Them Softly de Andrew Dominick.

Una entrevista publicada por Frazier Moore en AP, analiza ese click misterioso que James hizo con la audiencia de Los Soprano.

El elenco de Los Soprano, en una imagen icónica y hoy, llena de nostalgia. AP
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El elenco de Los Soprano, en una imagen icónica y hoy, llena de nostalgia. AP

“¿Cómo explicar la decisión providencial de Gandolfini de encabezar la serie dramática de HBO interpretando al angustiado capo de la mafia y hombre de familia? Medio calvo y corpulento, parecía la antítesis de un actor capaz de mantener el interés de los espectadores, entretenerlos, horrorizarlos y llevarlos a quererlo de un modo en el que nunca habían querido a un héroe de la pantalla chica.

Gandolfini creó un personaje monstruoso pero simpático, un hombre con una mirada asesina escalofriante pero con una sonrisa de pillo. Tony Soprano se convirtió en parte de la cultura popular y Gandolfini, de mala gana, también lo hizo”.

Cuando la serie finalizó, Gandolfini admitió que fue mucho más fácil querer a Tony al principio que en los últimos, años, y aseguró, en el 2007, que estaba ansioso por asumir nuevos y diferentes retos actorales. “Lo mejor está por venir”, llegó a decir.

Lunático adorable

Tras su muerte, sus allegados en el showbiz se deshicieron en halagos póstumos que, francamente, se percibían sinceros. Todos los astros que en algún momento trabajaron con él hablaron de su sencillez, su genialidad, sus “rarezas” y, sobre todo, de su gran generosidad.

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Entre ellos John Travolta, su amigo de adolescencia y quien, a la postre, involucró a Gandolfini en el mundo de la actuación. Siendo ambos muy jóvenes, ya Travolta tenía los pósters de sus propias películas en su habitación, y ambos siempre rememoraron cómo James, ocho años menor que John, veía obnubilado aquellas imágenes de su amigo del barrio: ahí le llegó la inspiración.

De hecho, John Travolta se mostró “devastado” por la muerte de Gandolfini y ha proclamado públicamente que velará de ahora en adelante por el bienestar de los dos hijos de James.

De vuelta a la vida del actor, paralelo al cariño y amor que muchos colegas le profesaban, siempre hubo historias sobre lo errático de su carácter y los conflictos que esto llegó a generarle.

Coincidentemente, unos días antes de su muerte, la revista GQ había publicado una lista sobre “las ocho historias salvajes acerca de Los Soprano ”, y el centro de varias de ellas era, justamente, el patriarca del grupo.

En el sabroso artículo, que no hace más que agigantar la extrañeza del monumental personaje, se cuenta que los miembros del equipo se acostumbraron a gruñidos y maldiciones que venían del remolque de James mientras trabajaba hasta el campo emocional de una escena.

En los documentos relacionados con una solicitud de divorcio a finales de 2002, la exesposa de Gandolfini describía sus problemas cada vez más graves con las drogas y el alcohol, y contaba que, literalmente, James se golpeaba la cabeza contra la pared cuando estaba demasiado frustrado... lo mismo contarían algunos de sus colegas años después, mientras presenciaban la extraña forma en que el actor se reprendía a sí mismo cuando estropeaba una escena al no recordar sus líneas.

Una de las historias casi épicas tienen que ver con los frecuentes ataques pseudo-bipolares que padecía Gandolfini, y los gestos que tenía después para enmendar su culpa.

Según la recopilación de GQ, para el 2002 tuvo una época particularmente difícil, y había días en que simplemente no se presentaba a trabajar. Sus ausencias, en una serie tan cara como Los Soprano, suponían pérdidas inmensas de dinero, además del resto de daños colaterales.

Entonces, cuando se aparecía, lo hacía cargado de regalos e inventos que usaba a manera de disculpas: de repente había un chef preparando sushi para todos en el almuerzo, o repartía certificados de regalo para que los que quisieran fueran a recibir una sesión de masajes.

 “Ni siquiera siento que he demostrado nada aún”, dijo en el 2007, tras el final de Los Soprano. “Creo que mi lucha aún está por comenzar”

De hecho, en una “rara” entrevista con la agencia AP se aprecia un poco ese carácter errático, pero no agresivo del todo... un descontrol interno al mejor estilo de Tony Soprano. Arisco con la prensa, no tenía más remedio que salir a hablar de la serie de cuando en cuando, y los medios dejaban en evidencia que se mostraba amable y cortés, pero sumamente incómodo al tener que hablar de sí mismo.

En la entrevista mencionada, de pronto a James le pareció que hubo demasiadas preguntas sobre su proceso creativo. “ ¡Ay, por favor! ¡A quién le importa! ” , dijo. Pero se disculpó inmediatamente. “Lo siento. No fue mi intención ser rudo”.

Como fuera, Gandolfini, que siempre se sintió más cómodo en pequeños papeles, se sorprendía de haber sido elegido para Los Soprano .

“Pensé que contratarían a algún tipo de buen ver, no a George Clooney, pero sí a algún George Clooney italiano y que eso sería todo”, reconoció en una entrevista publicada en marzo de 2012 por Vanity Fair con motivo de un reencuentro del reparto de la serie.

Y como asegura el diario El País , entre sus grandes legados está el haber encarnado entre 1999 y el 2007 al personaje que redefiniría el rol del antihéroe en Hollywood durante años sucesivos y que permitió el nacimiento de éxitos como Mad Men, Breaking Bad o Boardwalk Empire.

El bloguero Clive Martin, de la revista mexicana Vice , desbordó un réquiem maravilloso en estas líneas de su artículo “Siempre te amaré, Tony Soprano”: uno de los más sentidos textos publicados en torno a la muerte del gigante. “Después de su papel como Tony, la actuación empezó a ser cuestión de magnetismo, matices y absoluta encapsulación. Era una nueva escuela de actuación entre el teatro experimental y el reality, y cambió nuestra manera de absorber la cultura para siempre (...) En el fondo ( Los Soprano ) se reducen a James Gandolfini, un exbartender de Nueva Jersey que logró callar a los trolls al convertirse en una verdadera leyenda de la actuación”.

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