
Ya no juego League of Legends . Lo hice por mucho tiempo, llegué a una división aceptable (platino), me di cuenta que había alcanzado el límite como jugador, días después lo dejé.
A veces vuelvo cuando me invitan o un grupo de conocidos necesita a alguien que para completar al equipo.
Me pasó lo mismo con el fútbol, ya no lo “practico”, solo lo observo.
En mi tiempo con este videojuego sentí mucha frustración pero también hubo emoción y euforia, momentos que solo se pueden equiparar con los que suceden en un planché con un grupo de amigos que compiten en un torneo interno de la universidad.
Más que un videojuego, League of Legends es la insignia de los deportes electrónicos: Hay campeonatos mundiales, atletas profesionales que se ganan la vida moviendo el mouse como nadie; hay entrenadores, clubes dispuestos a pagar y transmisiones televisivas en vivo.
Costa Rica llevó a una delegación a competir en Indonesia el año anterior gracias a los esfuerzos de la Liga Tica de Leyendas y mientras redacto estas líneas Steven Cordero viaja a México para convertirse en el primer legionario tico en el mundo de los videojuegos.

Pero esta recomendación no se enfocará en las estrellas, ni en los Ronaldos, los Messis, los Keylor Navas de los deportes electrónicos, quienes llenan escenarios como el Staples Center en la ciudad de Los Ángeles.
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Si usted disfruta de la competitividad le recomiendo darle un repaso League of Legends .
Este título se puede descargar gratis desde la web y los requerimientos técnicos no son exorbitantes, solo pide constancia.
Jugabilidad. League of Legends es un juego fácil de entender pero difícil de dominar.
La mecánica consiste en el duelo de dos quintetos que deberán destruir la base del equipo contrario. Hay cinco posiciones y cada una cumple un rol específico y fundamental para concretar el objetivo. El terreno de juego siempre es el mismo, así como las reglas y las limitantes.
Lo único que cambia es la habilidad de los jugadores y la manera en la que ellos interpretan el juego.
League of Legends tiene un sistema de progresión basado en niveles: cuando los usuarios alcanzan el nivel 30 podrán ingresar a las partidas para subir de ránking. Ahí es cuando s el jueguito se pone interesante.
El ránking está compuesto por divisiones la más baja es bronce y la más alta es challenger.
Se puede entrar con un equipo compuesto, en parejas o en solitario y el videojuego se encargará de hacer los emparejamientos con jugadores que tengan el mismo nivel.
Para subir de división se debe cumplir con un rendimiento entre partidas ganadas y perdidas, un sistema similar al Elo en ajedrez.
Cuando el jugador gane los encuentros necesarios entrará a una seguidilla para definir el ascenso.
Si el usuario gana tres de cinco está arriba, si la pierde tiene que volver a repetir el proceso.
A veces las cosas no salen bien: un error puede costar el esfuerzo de una temporada y cuando eso ocurre el videojuego se puede convertir en criadero de ratas e insultos.
Pero en medio de esa comunidad tóxica también se tejen momentos de camaradería y respeto, bríos que suceden cuando dos desconocidos se asocian para tender una emboscada o defender una torre.
Lo colectivo supera a lo individual, eso lo tiene muy clarísimo el título de Riot que logra dar una experiencia que muy pocos videojuegos pueden igualar. Los reto a probarlo.
