
El prestigioso director de iluminación Shawn Johnson, de Atlanta, Georgia, fue asesinado en Nueva Orleans en julio del 2003.
Era una noche cualquiera; Johnson fue a dar a aquella melancólica ciudad porque había sido contratado para encargarse de una importante obra.
El plan de su noche libre era departir con amigos y conocidos del grupo, de manera que invitó a varios de ellos a su habitación de hotel. Sin embargo, el caso no pudo terminar peor: las dos parejas que se reunieron con él para socializar, terminaron quitándole la vida.
Cuando la policía se apersonó al lugar del suceso, aquello era un desastre. Nadie podía entender cómo la vida de Shawn se apagó cruelmente por una decisión inofensiva y que pocos habrían considerando amenazante, pues ni siquiera salió a las calles, si no que recibió a los invitados en “terreno controlado”, su cuarto de hotel.
Las teorías acerca de las razones de los criminales apuntaron desde el principio hacia un asesinato ritual.
¿Cómo podría haber anticipado la víctima que departir con cuatro personas “normales” terminaría en uno de los hechos más sangrientos y mediáticos de aquel año en ese estado?
Last Night In aborda justamente este tipo de casos, basados, como es usual en Investigation Discovery, en la vida real.
Algo similar ocurro cuando David Stevens es encontrado brutalmente asesinado y su coche incendiado en San Diego. La investigación arroja que David no tenía enemigos, no se vislumbra un móvil... excepto por las huellas digitales de una mujer en el espejo del respaldar de su cama. La policía debe despejar la incógnita ¿qué pasó la noche anterior?