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Jorge Perugorría: ‘Cuba es hoy un poco más tolerante gracias a ‘Fresa y chocolate’

Actualizado el 29 de mayo de 2017 a las 10:43 pm

Actor cubano afirmó que su carrera profesional cambió con la interpretación de Diego, en una cinta que reivindicó a la población no heterosexual de su país

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Jorge Perugorría: ‘Cuba es hoy un poco más tolerante gracias a ‘Fresa y chocolate’

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Actor cubano Jorge Perugorría está en el país por varios días. (José Cordero.)

Tras más de una década de ausencia, el actor cubano Jorge Perugorría regresó a Costa Rica para acompañar al escritor Leonardo Padura en una serie de charlas, cineforos y conversatorios que ofrecerán en conjunto en el país.

"Tiene que haber mucha conciencia de la importancia de que cada país tenga un cine nacional. El cine es memoria y sonido de un país", Jorge Perugorría, actor cubano.

Perugorría es reconocido como uno de los actores latinoamericanos más destacados en el mundo, fama que cosechó gracias a su interpretación de Diego en la película Fresa y chocolate (1993), que marcó un antes y un después en su carrera profesional y en la sociedad cubana.

Del impacto social de ese filme, así como de su trayectoria y de su participación en la película nacional Caribe (de Esteban Ramírez) Perugorría, de 51 años, conversó con Viva.

Usted es el actor cubano de cine más reconocido en el mundo. ¿Cuánto le importa eso?

Todo el reconocimiento que yo pueda tener como actor gracias a mi trabajo es algo que lo tomo en cuenta en el sentido de compromiso, pero no en el sentido personal. Me interesa más lo que me queda por hacer que lo que he hecho. Me interesa más estar intentando reinventarme como actor, como artista en general, que el trabajo que ya uno ha hecho. Uno acepta ese reconocimiento, pero no vive de eso. Lo que me alimenta es lo estoy haciendo ahora: el último proyecto, el último sueño, la última ilusión.

¿Cómo se ha reinventado a lo largo de su carrera?

Ha sido un largo viaje ya. Primeramente hubo un cambio fundamental en mi vida que fue de ser un actor fundamentalmente de teatro en Cuba –que fueron los primeros 10 años de carrera– a ser un actor de cine en Fresa y chocolate , una película que trascendió el ámbito cubano cinematográfico y que tuvo muchos reconocimientos fuera de Cuba. Eso me abrió las puertas de otra cinematografía y comencé a trabajar como actor en Europa y Latinoamérica. Los años también me hicieron ponerme detrás de la cámara, empezar a hacer documentales y a dirigir largometrajes. También encontré la pintura como otro camino más de expresarme.

Por su larga carrera supongo que son muchas las ofertas de actuación que le llegan…

Era más joven que tenía más oportunidades de escoger entre guiones, me solicitaban más los directores y los productores. Ahora quizá con menos cantidad de proyectos, pero igual de interesantes. Hay tantos buenos actores y tan pocas oportunidades que no me quejo. Sigo teniendo proyectos y cuando no, los busco y los creo.

Fresa y chocolate reivindicó a la población sexualmente diversa de Cuba y lanzó internacionalmente la carrera de Perugorría. Archivo.

¿Cuál es el tipo de cine que busca ahora?

Siempre intenté, dentro en lo posible, escoger un cine de autor. Un cine que apostara por el arte, que fuera comprometido e interesante; esto sin renunciar a un cine que tuviera un alcance con el público. En Cuba y en otros lugares hice comedia, pero comedia inteligente que nos hacen más que reír, pensar. También he hecho cine de género, son experiencias para interesantes para uno.

¿Qué prima a la hora de escoger una interpretación?

He aprendido que a veces hay que arriesgar. Soy una persona que ha hecho varias óperas primas de directores nóveles y uno no sabe lo que va a dar ese director. Me gusta apostar y arriesgarme. Normalmente cuando lees un guión ya tienes una idea del personaje que te están ofreciendo y si te puede interesar o no.

¿Ha rechazado personajes?

Claro. He podido aguantar el tirón como actor de mi generación, que es muy difícil. He podido escapar de la televisión convencional, de las telenovelas, de un programa de esos fáciles. Dentro del cine he podido escoger lo más interesante entre los proyectos que me llegan. Mi carrera se resume en cine. A la televisión llegué después de Fresa y chocolate .

En Las cuatro estaciones en La Habana, serie policíaca de Leonardo Padura, interpretó a Mario Conde. ¿Cómo fue asumir ese personaje tan mítico?

Realmente fueron muchos años de ir acercándome a Mario Conde porque Padura y yo somos amigos y desde años atrás hablábamos de llevar al cine a Mario Conde. Lo intentamos muchas veces con directores y productores de otros países y nunca se había materializado eso. Creo que se hizo en el mejor momento porque ya yo estaba con una madurez como ser humano y actor, ideal para interpretar a un personaje tan lleno de matices como Mario Conde. Fue un reto porque Mario Conde es posiblemente el personaje más conocido de la literatura contemporánea cubana, entonces todo el mundo tiene un Mario Conde en su cabeza. Recuerdo que con solo el hecho de que anunciaran que yo iba a ser Mario Conde, los cubanos se me acercaron y me decían que ellos nunca se imaginaron a Mario Conde como yo. Tenían otra idea. Entonces era ir contra esa percepción, pero estaba tan entusiasmado.

¿Enfrentó temores?

Sí. Tuve todos los temores del mundo, fantasmas y miedos, pero también toda la motivación para enfrentarlos.

¿Qué buscó subrayar en Mario Conde?

Mario Conde nos representa a nosotros por su cubanía y fue una cosa que intentamos que estuviera en la caracterización del personaje: un personaje profundamente cubano con rasgos de cómo habla, cómo piensa, cómo vive…

¿Cuál es su relación con Leonardo Padura y su literatura?

Somos amigos. Siempre he estado pendiente de su trabajo como periodista, escritor, novelista, ensayista… He tenido la suerte de acompañar a Padura y contar con su amistad. Finalmente pudimos concretar este sueño de llevar al cine estos personajes.

¿Qué representó Fresa y chocolate en su carrera profesional?

Fue un cambio en mi vida porque de ser un actor cubano del teatro me convirtió en un actor de cine internacional y me llevó a trabajar con grandes directores europeos y latinoamericanos. Me cambió la vida.

¿Qué fue lo más difícil de interpretar en esa cinta a un personaje gay en un país como Cuba?

Era un actor de teatro y no tenía prejuicios de ningún tipo, al contrario, los actores de teatro tienen una rebeldía innata y en ese sentido, el solo ser un actor de teatro podía asumir un personaje homosexual como lo fue Diego sin importar lo que iban a decir de mí ni qué iban a pensar al ver la película.

¿Cómo avanzó Cuba en ese tema desde entonces?

Cuba es hoy un poco más tolerante en el tema de diversidad sexual gracias a Fresa y chocolate. Aunque hay mucho por trabajar aún, es un privilegio haber dado ese pequeño aporte en ese país, en la sociedad. La película tuvo un alcance social impresionante y marcó a la sociedad cubana.

Jorge Perugorría interpretó a Vicente Vallejo en la película Caribe, de Esteban Ramírez. Archivo.

Trabajó en la película costarricense Caribe... ¿qué recuerda de haber participado en ese filme?

Fue una experiencia muy bonita porque aunque Costa Rica llevaba varios años de no hacer cine me di cuenta que sí había talento. De Caribe me llamó la atención la pasión de Esteban Ramírez y la historia del personaje que interpreté (Vicente Vallejo). Fue una película importante para el despertar del cine tico y para hacer conciencia de que se podía hacer cine en Costa Rica.

¿Qué recuerdos tiene de Costa Rica?

Tengo buenos recuerdos de acá. Rodamos en Puerto Viejo (Talamanca, Limón), que es un lugar inolvidable para mí. De hecho aprovecharé esta visita para ir a darme una vuelta por allá porque tengo recuerdos muy lindos del lugar y la gente. No visito Costa Rica desde el estreno de Caribe (2004) y llegué ayer (domingo), pero el tráfico ha aumentado.

¿Recientemente le han ofrecido más proyectos para desarrollar en Costa Rica?

No tengo un planteamiento en concreto. Siempre estoy dispuesto a ser parte de proyectos y me parece que Centroamérica se está empezando a mover en cine. La gran responsabilidad de la región es la intención de los Gobiernos de entender la importancia de tener un cine nacional y aportar por la cultura. De ahí depende el éxito de que este cine siga funcionando y de yo vuelva un día aquí a hacer una película. Tiene que haber mucha conciencia de la importancia de que cada país tenga un cine nacional. El cine es memoria y sonido de un país.

¿Qué relaciones tiene con otros países de América Latina?

Posiblemente he tenido la gran suerte de ser uno de los actores que más oportunidades he tenido de hacer vínculos más generales con el cine latinoamericano. He rodado en Brasil, Argentina, Chile, Colombia... casi en toda Latinoamérica, y esa es una experiencia muy enriquecedora porque es una manera de vincularte a otro país, cultura y cine.

¿Cómo analiza el cambio de Cuba tras la normalización de relaciones con Estados Unidos?

Cuba está de moda ahora. También el interés de Hollywood de ir a filmar a Cuba. Todo eso puede estar muy bien si los recursos que genera el cine Americano en la isla se utilizan y se invierten en el cine cubano. Si hay un beneficio en el cine cubano, muy bien, es trabajo para técnicos, experiencias… Pero lo que muchos de los cineastas cubanos hablamos, conversamos y defendemos es que parte de ese dinero que el cine americano deje en cuba se reinvierta en el cine cubano. En Cuba se han hecho grandes coproducciones, como Rápidos y furiosos, Transformers…

¿Cuáles son sus proyectos actuales?

Presido un festival que creó el maestro del cine cubano Humberto Solas: el Festival Internacional de Cine de Gibara, que es un pueblo colonial en el oriente de Cuba. Es un festival extraordinario, frente al mar, donde el cine es protagonista pero convergen todas las artes. Como director hay una novela que me gustaría llevar al cine: GG en La Habana de Pedro Juan Gutiérrez, pero es solo un sueño. Como actor hay proyectos dando vueltas para ver cuál de ellos se concretan, algunos en Cuba y otros en España y Latinoamérica.

Agenda de Padura y Perugorría en Costa Rica:

30 de mayo: 6: 30 p. m. función especial Regreso a Ítaca y cineforo.

31 de mayo: 10 a. m. Conversatorio sobre actuación con Jorge Perugorría. Centro de Cine.A las 7 p. m. documental de la vida de Padura en La Habana y se departirá con el escritor y con el actor. Centro de Cine.

1.° de junio: 7 p. m. en la sede de la Academia Costarricense de la Lengua, conferencia sobre el escritor cubano Alejo Carpentier con Leonardo Padura y académicos.

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Manuel Herrera F.

manuel.herrera@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Periodista en el suplemento de Viva de La Nación. Bachiller en Periodismo en la Univerdad Latina. Además, posee estudios en Diseño publicitario. Escribe sobre televisión, farándula y temas de entretenimiento. 

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