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Producción se presenta en la sala Vargas Calvo en San José

Obra 'La Cruz' revive viejas heridas

Actualizado el 12 de octubre de 2014 a las 12:00 am

Estreno Puesta en escena repasa hechos históricos de la masacre de siete mujeres en las montañas de Alajuelita, en 1986

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Atormentado. El personaje que interpreta Juan Carlos Calderón no deja de pensar en la atrocidad del crimen. Pablo Montiel

La ficción es el camino para explorar el llamado crimen de la Cruz de Alajuelita. Dos personajes se enfrentarán en un pequeño espacio, y pondrán en la cabeza del público un gran signo de interrogación. ¿Qué puede llevar a un hombre –o a varios– a violar y acribillar a siete mujeres indefensas?

Esa es parte de la propuesta de La Cruz , la más reciente producción de la Sala Vargas Calvo. La obra es original de Fernando Rodríguez , ganador del concurso de Dramaturgia Inédita del Teatro Nacional y del Ministerio de Cultura.

La obra no es un drama documental, por eso sus protagonistas –una joven ( Natalia Arias ) y un adulto con una obsesión con el crimen (Juan Carlos Campos)– no recrean a los protagonistas de este capítulo de la historia judicial tica.

Al principio, todo parece estar sumido en una nebulosa: ¿quién es ella, qué hace él a su lado, y por qué ambos están tan interesados en entender qué pasó en las montañas de Alajuelita en abril de 1986? Las respuestas se tejen en 70 minutos.

De igual forma, los asistentes entenderán por qué la chica tiene urgencia de hacer que su invitado reviva parte de los dos juicios contra los sospechosos.

Además aparecen, gracias al video, dos personajes más: un investigador (José Manuel Elizondo) y una víctima (Karen Mora).

Reconstrucción. Lo primero que recalca José Pablo Umaña es que no se trata de una reconstrucción histórica de lo que pasó, porque incluso las autoridades judiciales no lo saben.

“El público se encontrará con un texto que recuerda lo principal del homicidio y sobre todo del proceso judicial posterior; sabrá que a partir de este crimen se comenzó a asociar con el Psicópata”, dijo.

Para el director, resulta valioso que el teatro reviva –sin morbo– un hecho lamentable, porque existen nuevas generaciones que desconocen el suceso. Añadió que espera que los jóvenes salgan con la curiosidad de saber qué pasó.

El director no usó imágenes de la época ni rostros de las víctimas.

Estreno de obra de teatro "La cruz" (María Luisa Madrigal)

El dramaturgo reflexiona: “El tema esencial en La Cruz es que no hay un antes o un después en el tema de la violencia en Costa Rica. Está ahí, y nos puede volver a encontrar. Hay que preguntarse por qué el ser humano puede llegar a ser tan violento”.

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La obra de teatro La Cruz se presenta en la Sala Vargas Calvo de jueves a sábado a las 8 p. m., y los domingos a las 5 p. m. Las entradas cuestan ¢5.500 (general) y ¢2.500 (estudiantes y ciudadanos de oro). Puede reservar al teléfono 2010-1111 (cuatro horas antes de la función).

Repaso histórico.

Los hechos: El llamado crimen de la Cruz de Alajuelita ocurrió el 6 de abril de 1986. La Nación publicó que ese día se produjo la masacre de Marta Eugenia Zamora Martínez, de 41 años; sus hijas María Gabriela, de 16, María Auxiliadora, de 11 y Carla Virginia Salas Zamora, de 9, y sus sobrinas Alejandra, Carla María y María Eugenia Sandí Zamora, de 13, 11 y 4 años, respectivamente. Las víctimas regresaban de una actividad religiosa en la montaña, acudieron para pagar una promesa. Tres de las niñas fueron violadas y todas fueron acribilladas a balazos.

El sospechoso: Este fue el primero de una cadena de 19 homicidios atribuídos al Psicópata. El asesino principalmente atacó a parejas, además de el crimen de Ligia Camacho Bermúdez, de 24 años. Las autoridades capturaron como sospechosos a José Luis Monge Sandí, conocido como Tres Pelos, y Arnoldo Mora Portilla, alias Arnoldillo, a quienes la policía adjudicó la masacre, la cual supuestamente habrían cometido junto con Álvaro Chinchilla Vásquez, conocido como Viruta y Arnoldo Mora Quesada, alias Galleta.

Nuevas pistas: En el 2002 la investigación apuntó a un grupo de cinco exrebeldes nicaragüenses, dirigido por el sospechoso de haber sido el Psicópata. Las nuevas pesquisas, según el OIJ, echaron por tierra la vieja hipótesis de que en los hechos pudieron haber intervenido José Luis Monge Sandí (Tres Pelos ya fallecido) y Arnoldo Mora Portilla, alias Arnoldillo.

Arma homicida: El Psicópata utilizó siempre una subametralladora M-3 calibre 45. La versión de la Policía indicaba que aparentemente estas armas se encontraban en unos campamentos ubicados en las montañas de Escazú.

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