Cultura

Crítica de teatro: ‘Vacío’, una daga envuelta en celofán

<b>Reposición </b> de una obra siempre vigente

Baile y canto. En esta escena de Vacío intervienen Erika Mata,  Grettel Mendez, Maria Luisa Garita y Liliana Biamonte.  Jeffrey Zamora.
Baile y canto. En esta escena de Vacío intervienen Erika Mata, Grettel Mendez, Maria Luisa Garita y Liliana Biamonte. Jeffrey Zamora. Jeffrey Zamora R

Desde el 2010, Vacío pertenece –nominalmente– al repertorio de Abya Yala. Sin embargo, con el paso del tiempo, ha llegado a ser propiedad del inconsciente escénico de los asiduos al teatro. A fuerza de susurrar secretos y gritar verdades, la obra reflexiona sobre el imaginario social que construye los rasgos deseables de lo femenino y los castigos para aquellas mujeres que los “incumplen”.

La línea melódica del espectáculo es sostenida por una actriz encorsetada que se desplaza de manera casi imperceptible. Con la frialdad digna de una sentencia, pregona los expedientes clínicos de mujeres internadas en el antiguo Asilo Chapuí –entre 1890 y 1910– por evidenciar conductas percibidas como transgresoras.

La histeria o el erotismo exacerbado fueron algunos diagnósticos que los psiquiatras de antaño usaron para justificar la reclusión de esas mujeres. En el fondo, la “noble” idea de normalizar a las pacientes pasaba por el control de sus cuerpos y por la obligación de hacerlas vivir acorde con el modelo femenino impuesto desde la mirada patriarcal.

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