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La terapia del asfalto

Actualizado el 28 de septiembre de 2014 a las 12:00 am

A los 59 años Vicky Brenes encontró en el atletismo el remedio contra la ansiedad, un insomnio de 30 años y el pastillero. A los 79, es una mujer que no duda en decir que es feliz en la calle, cuando corre

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Con cada zancada en una carrera, Virginia Vicky Brenes deja atrás un pasado de andar empastillada, de ansiedad e insomnio.

El refrán enseña que un viaje de mil leguas empieza con un paso; para ella, su travesía a la sanidad mental se inició dándole la vuelta a la manzana del hospital Calderón Guardia, donde era asistente de pacientes.

De darle la vueltica a la cuadra caminando, pasó al trote y un día de tantos, cuando andaba en sus 59 años, se tiró al asfalto a correr...

Como le sucedió a Forrest Gump, ella no pudo dejar de correr; sin embargo, a diferencia de ese inolvidable personaje encarnado por Tom Hanks, Vicky Brenes no piensa abandonar.

El pastillero (eran 120 pastillas al mes), los ataques de ansiedad (una vez, no pudo sostener el volante del carro por el sudor de las manos) y el insomnio (compañero de 30 años) quedaron atrás gracias al atletismo.

Un día, un tipo le gritó que fuera a lavar ropa;  le respondió que era envidia, porque él era un panzón.  | FOTO: GRACIELA SOLÍS
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Un día, un tipo le gritó que fuera a lavar ropa; le respondió que era envidia, porque él era un panzón. | FOTO: GRACIELA SOLÍS

Con 79 años –cumplidos el pasado 17 de agosto–, esta Vicky Brenes deja todos los días rezagada a la anterior Vicky Brenes.

Entre medallas, trofeos, recortes de periódicos, álbumes y fotografías, ella sonríe. Razones le sobran.

Hubo un chance para el coqueteo nostálgico, al recordar que fue reina del café en Juan Viñas a sus 13 años. Ahí está la foto, enmarcada.

Correr por la vida

“Papá, usted no se imagina la cantidad de pastillas que yo me tomaba. Esta es mi mejor medicina”, cuenta.

Sin embargo, no solo intentó curarse con la medicina tradicional...

Buscando paz, también tanteó algún brebaje de un dizque brujo y se atrevió a tantear una salida en falso, al tomarse un montón de Mejorales. Nada le funcionó. Solo le dio resultado tirarse a la calle y echarse a pista.

Vicky Brenes se estrenó en carreras en una de la Caja Costarricense de Seguro Social; como no tenía tenis, usó unas de uno de sus hijos; como estas le quedaban grandes, se fue al suelo; como no estaba dispuesta a dar ni un paso atrás, se levantó...

Hoy tiene tres hijos y dos hijas, 16 nietos, cinco bisnietos y un tataranieto; participa en maratones y media maratones, en 5.000 metros en marcha, en 100 y 200 metros en pista, no precisa la cantidad de países a los que ha ido, sabe que participa en muchas carreras y dice que tiene un millón de medallas.

Vicky Brenes, quien tenía vergüenza de salir en short a correr, este domingo 28, se pondrá uno, usará el dorsal 3973 en la Carrera del Odontólogo.

Lo hará con una oración fija en la mente, que la resume: “Soy feliz en la calle”.

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