Entretenimiento

El señor de 5.125 años

Actualizado el 09 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

Aunque muchos afirman que profetiza el fin del mundo, su tarea ha sido contar el tiempo cíclico de una civilización milenaria. El calendario maya de cuenta larga termina este 21 de diciembre para comenzar una nueva era de paz y armonía. Esta es una mirada de cerca al calendario.

Entretenimiento

El señor de 5.125 años

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

No importa que ya esté viejo, con arrugas, que tenga una que otra cicatriz o le falte alguna extremidad. Muchos quieren conocerlo, leerlo en detalle, mirarlo de frente y descifrar sus misterios. Otros le tienen miedo y creen que goza de un poder sobrenatural que lo convertirá en asesino en serie en el momento de su muerte. Sin duda, el calendario maya de cuenta larga se ha convertido en uno de los objetos más cotizados en este 2012.

Su significado ha sido tema de discusión en escala mundial: unos consideran que sus símbolos profetizan el fin del mundo mientras otros desmienten tal afirmación. Y, aunque por mucho tiempo, el pobre calendario se hizo el sordo a los rumores, el alarmismo que ha reinado este año sobre el supuesto ocaso de la humanidad, lo obligó a recurrir a los descendientes de los mayas para que alzaran la voz y explicaran lo que en verdad late en sus entrañas.

Como dijo a IPS Cirilo Pérez, embajador de los pueblos indígenas en Guatemala, “el calendario maya es algo que solo los mayas entienden. Muchos académicos, arqueólogos, antropólogos e historiadores han escrito cantidad de libros al respecto, pero sin entender”.

La comunidad maya actual, que habita en territorios de México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador, está formada por unos 6 millones de personas, descendientes todos de la civilización que habitó esos mismos territorios entre el año 2000 A.C. y el 1546 D.C., aunque desde 1200 D.C. habían colapsado. Son ellos quienes se han encargado de difundir el saber de sus ancestros y de reivindicar la imagen del calendario de cuenta larga.

Este no era el único que usaban los mayas ( ver infografía ); de hecho, para el día a día, ellos preferían utilizar calendarios como el Tzolkin y el Haab. El de cuenta larga salía a relucir en monumentos cuando los mayas querían dar la fecha de un evento importante, o narrar cuándo había ocurrido un acontecimiento con respecto a otro.

Este calendario nació cuando, según esta cultura, se creó el mundo, aproximadamente en el año 3113 A.C. Como cualquier persona, el “señor calendario maya” también muere; la única diferencia es que su esperanza de vida es de unos 5.125 años y tiene la suerte de que, al día siguiente de fallecer, nace para empezar un nuevo período de longevidad.

PUBLICIDAD

{^SingleDocumentControl|(AliasPath)/2012-12-09/RevistaDominical/Articulos/RD09-CALENDARIOMAYA/RD09-CALENDARIOMAYA-summary|(ClassName)gsi.gn3quote|(Transformation)gsi.gn3quote.RevistaDominicalQuoteConExpandir^}

El 21 de diciembre del 2012, según coincide la mayoría, será el día de su muerte, al completarse el Oxlajuj B’aktun , que equivale al decimotercer ciclo de 400 años en el mundo maya. Sería algo así como decir que el calendario ya es un adulto mayor.

En esa fecha, de acuerdo con los expertos en la cultura maya, concluye una era que simboliza un espacio de tiempo circular: cuando se extingue una, empieza otra. Esta civilización veía el paso de los períodos de forma cíclica, al igual que el movimiento de los astros.

De hecho, los mayas se caracterizaron por su conocimiento avanzado de la astronomía y la matemática, que se ligaban a los rituales religiosos. Sin las distracciones del mundo moderno, se convirtieron en expertos del cielo y lograron calcular de forma precisa un año solar e identificar la posición de Venus y de la Luna.

Los astros marcaban el ritmo de sus ciclos. Así, por ejemplo, trataban de hacer guerras cuando Venus estuviera cerca de la Tierra, al ser este un planeta que simbolizaba eventos adversos y malignos.

Cuenta larga era –y sigue siendo– para los mayas, como un director de orquesta, el que lleva la cuenta de cada uno de los movimientos de sus músicos y los registra en una melodía colectiva. La diferencia es que él no hace canciones, sino que carga un archivo en la piel de la vida de sus hijos y su paso por la tierra. Cuando muere, los tatuajes llenos de historia no se borran: se absorben y se transforman en líquido vital para nacer con nuevas fuerzas, listo para documentar una nueva era.

Carlos Batzún, actual ministro de Cultura de Guatemala, explicó en una entrevista al noticiero T13 , que, lejos de ser una fecha fúnebre, el 21 de diciembre será “el nuevo amanecer de los mayas, un símbolo de una nueva esperanza, de un cambio para la humanidad.

”Será una regeneración natural del universo, que nos está dando a nosotros la posibilidad, como civilización, de entrar en un nuevo rumbo de ordenamiento de nuestras vidas y valores, para hermanarnos más con nosotros mismos y con la naturaleza”.

PUBLICIDAD

Los desastres climáticos, considera el mandatario, no son culpa del calendario de cuenta larga, sino del modo de vida actual que “ha caído en el desorden y está afectando la vida del planeta”.

De esta forma, el nuevo ciclo que comienza, según explica el maya Carlos Barrios, “será un período en que reinará la armonía, el entendimiento y la paz con el orden natural”.

La mala fama

Recientemente, el calendario maya de cuenta larga ha tenido que andar escondiéndose de los paparazzi. Muy distinto fue en el pasado, cuando pasaba tranquilo en museos, libros y sitios arqueológicos.

Para la época en que Elvis Presley invadía las emisoras de radio, la astrónoma australiana Maud Worcester Makemson hizo mención al 13 B’aktun en una publicación, resaltando que esta fecha podría tener importancia para los mayas. A la discusión se sumó en 1966 Michael Coe, con su libro Los Mayas , donde llamaba al fin del calendario el Armagedón.

El fenómeno maya cobró fuerza con el auge de Internet, que hizo proliferar los sitios de catástrofes y teorías de desastres. Hollywood se unió a la fiesta y aunque muchos sueñan con llegar a la gran pantalla para catapultarse a la fama, al calendario de cuenta larga le tocó protagonizar el papel de villano en la película 2012. Por eso, sobre la alfombra roja, no recibió aplausos, sino caras de susto.

{^SingleDocumentControl|(AliasPath)/2012-12-09/RevistaDominical/Articulos/RD09-CALENDARIOMAYA/RD09-CALENDARIOMAYA-PULL2|(ClassName)gsi.gn3quote|(Transformation)gsi.gn3quote.RevistaDominicalQuoteSinExpandir^}

La encuestadora Ipsos confirmó este año en un sondeo realizado, que los rumores parecen haber surtido efecto: uno de cada diez habitantes del planeta está a la espera del final de los tiempos.

En China, por ejemplo, Yang Zongfu construyó un arca de Noé moderna capaz de resistir desastres nucleares, fuego y agua. La bola amarilla, que puede albergar a una familia de tres, durante diez meses, cuesta $800.000 y Zongfu ya ha recibido cerca de 20 pedidos.

Otros han optado por edificar búnkers indestructibles o condominios subterráneos a prueba del fin del mundo , cuyo costo puede ascender a sumas de hasta $5 millones.

La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) ha recibido cientos de cartas de personas curiosas por saber si de verdad se va a acabar el mundo en este 2012. Para aliviar la desesperación, la agencia debió habilitar una página en su sitio web , donde desmentía las creencias de desgracias y cataclismos.

Los amantes de la catástrofe se justifican en un monumento llamado la Estela 6 , que se encontró en el yacimiento arqueológico de Tortuguero en Tabasco, México y supuestamente narra la vida y batallas de Balam Ahau, un gobernante maya.

Esta es la única piedra en la que se hace referencia al 21 de diciembre del 2012 y quienes creen en este símbolo interpretan que la llegada de un Dios y un ‘avistamiento’ son sinónimos del fin. La estela dice algo así: “Se completará el decimotercer B’aktun (el fin de un ciclo), 4 ahau 3 kankin (corresponden al nombre del día y mes). Sucederá un avistamiento. Bajará el Dios Bolon-Yokte”.

El monumento está fragmentado y le faltan varias piezas, por lo que, de acuerdo con el historiador mexicano Érick Velázquez, cualquier lectura que de él se haga puede ser errónea. “Las visiones catastróficas provienen de la interpretación dada a una sola de entre más de 5.000 estelas de la cultura maya que se han estudiado, además de que existen otras que evocan fechas hasta el año 7.000 de nuestra era”, manifestó Velázquez a ABC.

En julio de este año, arqueólogos financiados por National Geographic , encontraron un calendario maya que se extiende hasta 7.000 años.

Lo hallado en la selva de Petén, en Guatemala, son tablas astronómicas del siglo IX, dibujadas con pintura de colores vivos sobre las paredes de una antigua vivienda. Los símbolos encontrados son cálculos de ciclos: el ceremonial de 260 días, el solar de 365 días, el de 584 días del planeta Venus, y el de 780 días de Marte. “No proporcionan ninguna señal para pensar que el fin del mundo ocurrirá en diciembre de 2012, como insiste la creencia popular”, explicó a ABC William Saturno, uno de los investigadores.

A su vez, el Ministro Carlos Batzún sostiene que los mayas no vaticinaban tragedias ni profecías; solo hacían predicciones de corto plazo relacionadas con actividades agrícolas.

Gran celebración

Dejando de lado los fatalismos, los territorios mayas tienen todo preparado para celebrar el fin del 13 B’aktun con ceremonias, encuentros y jornadas de reflexión, que involucran a académicos, líderes indígenas y miembros de la socie- dad civil.

Cientos se congregarán entre las ruinas en zonas como Palenque, Tulúm, Comalcalco, Chichen Itzá, Uxmal y Cobá, en México; Xunantunich en Belice; Joya de Cerén, en El Salvador; Tikal en Guatemala, y Copán en Honduras.

José Napoleón Duarte, presidente de la Organización Mundo Maya (OMM), comentó al diario Prensa Libre que en las principales zonas arqueológicas de los cinco países del Mundo Maya la ocupación hotelera “está totalmente llena”.

Además, agregó que “Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice, esperan recibir este año 5 millones de turistas, mientras que México se prepara para recibir 10 millones, solo en la región del Mundo Maya”. Para el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), esto es un aumento del 8% en la cantidad habitual de visitantes.

El cambio de ciclo no se reduce únicamente a ciertas actividades festivas. El nuevo nacimiento del calendario de cuenta larga implica cambios estructurales para hacer posible esa vida “en paz y armonía”.

“Hay que fortalecer la identidad y los idiomas indígenas, respetar los derechos humanos y colectivos, eliminar la pobreza, fomentar la identidad guatemalteca y el sentido de pertenencia”, enumeró Carlos Batzún, como algunos de las batallas que se darán en Guatemala. “Nuestra meta es que en la nueva era, la sexta era, los cambios se materialicen en resultados para la población”, agregó.

Si bien estas celebraciones limpian la imagen del “señor calendario” y llevan al mundo un mensaje positivo, es poco probable que pueda celebrar la fecha en familia, junto a sus parientes más cercanos. Tal ha sido el bum turístico, que el calendario de cuenta larga está aturdido. Más cuando el Gobierno guatemalteco anunció que los tiquetes para las celebraciones se iban a vender a través de los bancos comerciales.

Al hacerlo así, el grueso de la población indígena –más familiarizada con la tierra y los astros que con el dinero plástico– quedaría excluida de las celebraciones.

“Nosotros queríamos hacer algo grande e ir a Tikal, pero con lo que está ocurriendo, automáticamente quedamos fuera. Es triste que los pueblos indígenas no tengan acceso a ese lugar el 21 de diciembre”, reclamó José Gómez, de la Conferencia Nacional de Ministros de la Espiritualidad Maya al periódico Siglo21.

Domingo Martínez, de la Coordinación y Convergencia Nacional Maya Waqib’ Kej, dijo al mismo diario que en este momento hay dos formas de ver el 13 B’aktún: “desde el pensamiento empresarial, para sacar provecho económico, y desde el punto de vista de las comunidades indígenas”.

Muchos resienten la comercialización de la cultura maya y del mismo calendario; primero fue víctima de mentiras y rumores y ahora se quiere lucrar con su muerte y su nuevo nacimiento.

Cuenta larga ya debe de estar cansado de dar tantas explicaciones y posiblemente aguarda con ansias el 21 de diciembre para que se termine todo esto. Después de 5.125 años, sin duda está listo para apagar las velas y encender la luz del cambio.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

El señor de 5.125 años

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota