Revista Dominical

La seducción del tantra: Una noche de sexo sin sexo

Una comuna de personas que se reúnen todos los miércoles para experimentar con sus cuerpos nos abrió las puertas. El objetivo es uno solo: alcanzar el placer de la manera menos convencional

Imagen sin titulo - GN
Imagen sin titulo - GN
Imagen sin titulo - GN

En una mística sala, en el suelo y a la luz de las velas, todo y nada está permitido. Se vale tocar al otro, sentir, experimentar, gritar, vibrar, retorcerse... Todo es posible, menos el sexo tal cual lo hemos conocido.

Cada noche de miércoles, un apartamento capitalino funciona como la sede de Tantra para el Alma, un particular grupo en el que todos se consideran pareja de todos. Llegaron por invitación hace menos de medio año y se convirtieron en una especie de comuna; si alguien nuevo quiere unirse, cada integrante debe votar.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌