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La nota curiosa: Los baobabs de la vida real

Actualizado el 26 de enero de 2014 a las 12:00 am

El especimen más grande que se conoce tiene cerca de 6.000 años de antigüedad, 22 metros de altura y casi 50 metros de circunferencia.

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El baobab es una rica fuente de alimentación para animales como elefantes, antílopes, monos, babuinos, y también para el humano.

Los baobabs parecen erigirse de cabeza, como si sus raíces estuvieran acariciando las nubes. Es una ilusión óptica que se acentúa cuando el árbol se queda sin flores (durante nueve meses del año) y entonces las ramas se confunden con raíces.

Baobabs encontramos en ocho especies, pero si le suena conocido este nombre y no se acuerda en qué jardín o parque los vio, quizá más bien se deba a que los conoció en El principito , la joya literaria de Antoine de Saint Exupery, donde estos árboles se hicieron populares.

Acá, en la Tierra, los baobabs se encuentran plantados especialmente en Madagascar, donde hay seis especies; hay otra en Australia y una más en África subsahariana

“Si un baobab no se arranca a tiempo, no hay manera de desembarazarse de él más tarde; cubre todo el planeta y lo perfora con sus raíces. Y si el planeta es demasiado pequeño y los baobabs son numerosos, lo hacen estallar”, contaba el pequeño personaje al describir los árboles que tenían infestado su planeta.

Acá, en la Tierra, los baobabs, lejos de infestar el planeta, se encuentran plantados especialmente en Madagascar, donde hay seis especies; hay otra en Australia y una más en África subsahariana.

El especimen más grande que se conoce tiene cerca de 6.000 años de antigüedad, 22 metros de altura y casi 50 metros de circunferencia.

A pesar de semejantes números, no deja de sorprender la cantidad de agua que es capaz de almacenar en su tronco: mil litros. Aprovechando su tamaño, en el pueblo de Modjadjiskloof, en Sudáfrica, hay un baobab que guarda litros, aunque no exactamente de agua, pues un comerciante abrió un bar en el tronco ahuecado. Este acoge a casi 7.000 personas al año; sin duda, es un gran atractivo turístico.

Quién sabe si el principito lo sabría, pero el fruto de este árbol es una estupenda fuente de vitamina C, fibra, potasio y calcio, tanto así que se le ha llamado “el árbol de la vida” o “el árbol-farmacia”.

Además, las semillas de este majestuoso ser vivo se usan para la elaboración de medicamentos; sus hojas, para fines culinarios, y su corteza –blanda y maleable– para fabricar sogas y sombreros. Mas tantas bondades han llevado a que algunas de las especies de baobabs se encuentren en peligro de extinción.

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Si alguna vez conoce uno de cerca, no olvide la leyenda sobre los baobabs: “Si una persona toma del agua en la que se han mojado semillas de baobab, quedará protegido del ataque de los cocodrilos. Pero si osa arrancarle una sola flor, morirá devorado por un león”.

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