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Acoso sexual, un compañero de trabajo más...

Actualizado el 24 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Los acercamientos de carácter sexual y proposiciones NO DESEADAS son la forma de discriminación de género más presente en el mundo laboral. Un estudio desnudó el PENSAMIENTO DE LOS HOMBRES en torno al tema.

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¡Mujer! Si usted quiere caminar en territorio de hombres; si está dispuesta a librarse de las cadenas del machismo ; si se atreve a romper paradigmas, ya sea por necesidad o por coraje; e incursionar en el mercado laboral remunerado, sepa –téngalo muy presente– que entra bajo las condiciones y reglas del sistema patriarcal.

Deberá entonces pagar un peaje. Un derecho de piso. Un cobro por la amenaza que representa para el universo de los varones.

Ese tributo es una forma de recordarle quién es el que manda. Su nombre es: hostigamiento sexual laboral .

Es una práctica violenta, humillante, frecuente y, a veces, “invisible”, que se ha vuelto parte de la cotidianidad.

La realidad expuesta es una de las conclusiones a la que llegó una investigación cualitativa elaborada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) titulada Acoso sexual en el trabajo y masculinidad en Centroamérica y República Dominicana.

Dicho estudio analizó e interpretó lo expuesto en 30 sesiones de grupo (con 396 participantes en total) y en 32 entrevistas individuales.

A partir de sus opiniones, comentarios y visiones, se determinó la posición del varón respecto a la inserción de las mujeres en el mercado laboral remunerado, a la masculinidad, y al hostigamiento sexual, así como la forma en que estas tres variables se relacionan entre sí.

“Como los hombres perciben que las mujeres no solo tienen derecho, sino capacidades para entrar en ese mundo laboral, se sienten perplejos, incómodos y amenazados. Todo eso se zanja por la vía de siempre, la de la violencia; en este caso se manifiesta en el acoso sexual. Es una especie de peaje que se le cobra a la mujer”, explicó José Manuel Salas Calvo, psicólogo que coordinó la investigación para Costa Rica.

Los resultados fueron expuestos el pasado 7 de marzo, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que se celebró un día después.

Abuso de poder

“Ellas siempre van a querer tener una relación con alguien; pero, por ser sexo débil, no se insinúan; es el hombre el que las busca, y de ahí ellas se sienten comprometidas con algo'Es una cacería”, dijo uno de los participantes en el estudio, tratando de explicar, desde su perspectiva, el acoso sexual.

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Decenas de frases como esta fueron compiladas en la investigación. En todos los casos se conservó el anonimato. Los sujetos de estudio pertenecen a diferentes clases sociales; hay entre ellos profesionales, estudiantes y obreros, con edades entre 17 y 70 años.

Lejos de lo que piensa el participante citado, el acoso sexual laboral consiste en insistentes proposiciones , tocamientos, acercamientos o invitaciones no deseadas, de naturaleza sexual, que provienen de un superior o de un compañero. Tales acciones influyen de forma directa en las posibilidades de empleo y en el ambiente laboral de la víctima, y producen afectaciones emocionales y psicológicas.

Esta es la forma más común de discriminación por género en el trabajo. En casi la totalidad de los casos, el hombre es el acosador y la mujer, la agredida (debido a las relaciones desiguales de poder entre ellos y ellas, imperantes en la sociedad). De hecho, cuando el varón es el acosado, por lo general, el victimario es otro hombre (una persona homosexual).

Otro de los hallazgos del estudio es que en el acoso sexual laboral hay una erotización del poder. Esto quiere decir que el hombre agresor no necesariamente siente placer sexual por toquetear a la mujer o por decirle alguna vulgaridad ; más bien, el placer está en la sensación de poder que esto le genera. Es parte, explica el psicólogo Salas, de un proceso de dominación.

“Yo, donde pongo el ojo, pongo la bala y ese bicho (refiriéndose a la mujer) me gusta, y si tengo la oportunidad en el trabajo de caerle, pues, lo voy a hacer”, versa una de las opiniones que se desprende de lo dicho en las sesiones de grupo.

La causa de esta visión , detalla el experto, es la masculinidad hegemónica o tradicional, en la que se construye al hombre como un ser que está por encima de las mujeres y que tiene una serie de facultades y privilegios, así como mandatos, por el solo hecho de ser hombre.

Yadira Calvo Fajardo , ensayista feminista y Premio Magón 2013, manifestó que esas concepciones sobre lo que significa ser hombre están presentes en el sistema educativo, en la enseñanza que se da en las casas y en los discursos religiosos y políticos. Se visualizan como elementos culturales o naturales, pero en realidad son imposiciones del sistema de dominación masculino (patriarcado).

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“Las leyes que rigen el mercado laboral son hechas por el hombre; los que manejan el poder económico son los hombres. La ideología que favorece al hombre y discrimina a la mujer está vigente en todos los aparatos ideológicos. Es difícil que se mantengan las conquistas de las mujeres, si inmediatamente las desmantela el patriarcado”, dice Calvo.

Precisamente, el estudio de la OIT señala al hostigamiento sexual como una forma de neopatriarcalismo: una reacción del patriarcado ante las nuevas reinvidicaciones de las mujeres; una resistencia, a veces por la vía de la violencia, para contrarestar el avance de sus derechos.

“Bueno... las mujeres, después que han dado el paso (conquista de derechos), han cogido demasiada fuerza, y al hombre nadie lo gobierna. La mujer debe estar subordinada al hombre' Que estudie, pero será siempre inferior al hombre. La mujer está para cocinar' eso es así”, manifestó uno de los participantes en la investigación.

Legislación

Entre los distintos países donde se aplicó el estudio no hubo mayores diferencias en los resultados. Sin embargo, de todos, Costa Rica es que el que presenta mayores avances en legislación e investigación académica.

Por ejemplo, existe una normativa específica: la Ley 7476 contra el Hostigamiento Sexual en el Empleo y la Docencia , la cual obliga a toda institución o empresa a tener una política para prevenir y sancionar este tipo de acoso.

No obstante, en la práctica esto parece no tener el impacto necesario.

Prueba de ello es que, el año pasado, del total de infracciones detectadas por el Ministerio de Trabajo, el 9,3% correspondió a la no existencia de normativas sobre acoso sexual. La sanción a la empresa o patrono por esta falta puede ser hasta de 23 salarios mínimos.

Otro ejemplo es la poca cantidad de denuncias recibidas por dicha cartera. En el 2011 fueron seis y el año pasado, 16. Por su parte, la Defensoría de Habitantes, entre el 2009 y el 2011, registró 632 procesos abiertos por acoso sexual en diferentes instituciones públicas.

Eugenio Solano Calderón, viceministro de Trabajo, reconoció que pese a que la legislación es muy clara y completa; en la práctica, hay una carencia en la protección de la víctima. De tal forma, muchas prefieren callar antes que exponerse a una nueva forma de maltrato, por ejemplo: el acoso laboral o mobbing (la molestan y le hacen la vida imposible para que renuncie) o incluso el despido injustificado.

Quienes laboran en el sector privado son más vulnerables pues no cuentan con tantos fueros de protección como los hay en el público; por ende, se les puede despedir de una forma más sencilla y hasta arbitraria.

El jerarca agregó que aunque la labor de control y sanción es sumamente importante, los lugares de trabajo, en el marco de la responsabilidad social empresarial, deben fomentar la prevención; explicarles a los empleados qué es el hostigamiento sexual; borrar conductas ofensivas que se camuflan como parte de la “cultura de la oficina”, y generar ambientes más sanos y respetuosos.

José Manuel Salas también apuesta a la educación como una estrategia para erradicar el acoso sexual. El psicólogo sostiene que se debe trabajar con las nuevas generaciones, para que no reproduzcan estos modelos.“La masculinidad hegemónica ya está siendo cuestionada , al menos en el discurso; eso es un avance.

”El machismo no es algo natural, es aprendido y todo lo aprendido se puede desaprender”, dijo Salas, quien aplaudió los nuevos programas de estudio para la afectividad y sexualidad del Ministerio de Educación, que incluyen el tema de las construcciones de género.

A estas soluciones, Yadira Calvo sumó la “resistencia”. Instó a las mujeres y hombres a enfrentar al sistema patriarcal y a destronarlo con acciones valientes y conscientes.

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