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Grupo presentará el nuevo disco el 23 de octubre, en el Teatro Espressivo

En la senda del peregrino viene Antes de la lluvia

Actualizado el 16 de octubre de 2013 a las 12:00 am

Los nacionales de Peregrino Gris estrenarán su esperado tercer disco, que es un material con un mejor sonido y composiciones propias. Llega ocho años después de su álbum Confrontación (2005)

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Unidos. Rodrigo y Eduardo Oviedo, Randall Nájera y Carlos Quesada (de izquierda a derecha) más que compañeros de grupo, se consideran amigos. Gloriana Sandoval

Son viajeros; su camino está siempre lleno de la fantasía que evocan sus creaciones; a su paso hay una estela de música que igual es un Juego de niños , que un Huracán . Llevan doce años juntos y ahora Peregrino Gris está de regreso para presentar Antes de la lluvia , su esperado tercer disco.

El álbum se caracteriza por ofrecer a sus fans un sonido depurado y, ante todo, la madurez que solo se obtiene cuando el trabajo espera el momento justo, aunque eso implique una paciente espera de ocho años, entre este y su disco anterior Confrontación (2005).

Rodrigo y Eduardo Oviedo, Carlos Quesada y Randall Nájera se encargaron de componer y producir 12 temas inéditos; en términos generales estamos ante un disco de world music , pero, si se afina el oído, queda expuesto un álbum de música celta contemporánea, con tintes de jazz y hasta algo de tambito.

Luego de este largo proceso de gestación, los artistas tienen todo listo para presentar en sociedad a su tercer hijo. Esto será el miércoles 23 de octubre, a las 8 p. m., en el Teatro Espressivo , en Pinares de Curridabat.

Los integrantes no esconden el hecho de que se tomaron un largo periodo para finalizar Antes de la lluvia . Quesada siente que ellos crearon una expectativa en el público; porque al poco tiempo que apareció Confrontación , anunciaron que estaban comenzando a trabajar en un tercer álbum.

Y, en efecto, entraron al estudio de grabación; no obstante, el camino para estos peregrinos era distinto al que esperaban.

“Fue un proceso de madurez. Cuando salió el primer disco Peregrino Gris (2003) vendimos 1.000 copias en tres meses, fue muy novedoso y nos tomó por sorpresa. Para el tercer disco hubo una pausa necesaria, en aspectos técnicos, incluso, en nosotros como seres humanos y nuestra convivencia”, recordó Rodrigo Oviedo.

El percusionista Quesada no pasó por alto que varios cuestionamientos los rodearon por esos años posterior a Confrontación . Para él era importante preguntarse junto sus compañeros peregrinos ¿para dónde caminaban?, ¿estaban logrando el mejor sonido? Solo los años aclararon estas dudas.

Entre los cambios que hicieron, está la compra de nuevas gaitas y guitarras. Podrán parecer aspectos poco relevantes; sin embargo, Rodrigo recordó que en tiempos anteriores a Antes de la lluvia , podían pasar hasta una noche tratando de que una gaita afinara; de igual manera, se detenían con frecuencia a mitad de las sesiones de grabación, porque la guitarra se desafinaba constantemente.

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“Para el tercer disco hubo una pausa necesaria, en aspectos técnicos, incluso, en nosotros como seres humanos y nuestra convivencia”: Rodrigo Oviedo

Lo medular. Ante todo, las 12 composiciones del nuevo álbum son un reflejo de sus creadores, no hay un solo tema del que no estén plenamente convencidos de que debía estar en el CD.

Los hermanos Oviedo son los principales autores de la música, a veces en solitario, otras ocasiones a cuatro manos. Oviedo mencionó que en este proceso de creación encontraron sonidos distintos, los que querían incluir.

Con cada nueva composición, obtenían algo que caracteriza a Peregrino Gris: música celta, pero con un importante factor de experimentación musical.

“En la gira que hicimos recientemente por Galicia (España), nos decían que les llamaba mucho la atención que tocábamos música original, y que nuestro tipo de ensamble se presta para mucho. A veces, uno medio implícitamente escucha un tambito o jazz . Hay obras que comienzan con bongos y luego aparecen la guitarra y el violín creando una atmósfera diferente que nos permite que a la gente le guste”, detalló Quesada.

Hay composiciones que, muy posiblemente, marquen a quien escuche el disco. La apertura es una auténtica joya; con un modesto nombre de Intro , Eduardo Oviedo hace gala de compositor y gaitero. Este solo de 90 segundos transporta a un mundo asombroso, con una fuerte carga emotiva, casi como el llamado a un viaje épico con un final incierto.

La luz parte II , creación de Rodrigo, es una especie de viaje en dos trayectos. Los primeros 37 segundos son para los teclados. Estos preparan una atmósfera de grandeza que se aproxima. Luego, como en un rompecabezas perfectamente armado, se van integrando el piano, la gaita, el contrabajo y la percusión. El cierre es monumental, con una sección de percusión que acelera el corazón.

Más adelante Huracán se presenta como una de las creaciones experimentales, en las que la flauta traversa marca un claro sonido a jazz .

Conforme avanza, el río se enrumba hasta ese sonido celta que se espera del grupo.

“A nivel personal hay muchas más piezas con acordeón, antes estuvo solo en una o dos. Ya hemos escuchado a personas que nos dicen que es una joya; esos comentarios nos alientan a pensar que el disco en verdad está bien”, añadieron Quesada y Rodrigo Oviedo.

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El peregrinar. Doce años parece poco tiempo cuando se dicen a la ligera, pero los músicos de Peregrino Gris saben que solo con esfuerzo se alcanzan.

De ellos se comenzó a escuchar en el 2001, cuando un restaurante en Paraíso de Cartago, llamado La Cajeta, servía de punto de encuentro de varios artistas nacionales dedicados al world music .

El periodista de La Nación Víctor Fernández reseñó, en octubre de ese año, lo particular que resultaba el grupo y su música.

“Allí (en La Cajeta) la música celta toma vida cada vez que llega la agrupación nacional Peregrino Gris, la cual se ha especializado en ese estilo, bastante llamativo, pero muy poco difundido en nuestro país, escribió Fernández.

Al principio de los tiempos todo se trataba de “matar fiebre” tocando música celta. Muchas veces pagando ellos mismos lo que fuera necesario para ir a donde los invitaran a tocar.

Con el tiempo aprendieron que no era solo un asunto de quitarse las ganas como amigos de tocar música, estaban haciendo algo como profesionales y que podían cobrar como tales.

La amistad que los unió, se mantiene viva, y de eso da fe su percusionista. Sienten que se conocen mejor y como artistas hacen aún mejor su trabajo.

“No creo que seamos los grandes maestros de la música celta o unos virtuosos, pero cada cosa que hacemos refleja nuestra profunda amistad y eso lo explotamos como grupo. No nos creemos nada virtuosos o maestros, pero es un orgullo ver lo que hemos logrado”, finalizó Rodrigo Oviedo.

En el futuro cercano continuarán mostrando el álbum; además, piensan en otras formas de continuar promocionando la música celta en el país, como un festival dedicado al género, con artistas invitados y varios representantes nacionales, entre otras ideas.

Adicionalmente, confían en lograr nuevas oportunidades para salir a presentarse en otras latitudes, como lo hicieron en España.

Después de la lluvia aún parece que existe mucho sendero por recorrer para estos cuatro amigos que dan vida a Peregrino Gris.

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