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Palacio de los Deportes, Heredia

La música nacional derribó barreras en el Rock Fest

Actualizado el 21 de abril de 2013 a las 12:00 am

No asistieron multitudes, pero llegaron los que importan: un público atento y respetuoso disfrutó a 27 bandas en un solo día

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Con un escaso pero muy cualitativo público, el Rock Fest sucedió sin demoras, durante la mañana, tarde y noche del sábado, cuando 27 bandas se congregaron en celebración de la música costarricense.

Efectuado en el Palacio de los Deportes, el megaconcierto marcó el regreso del festival, que fue por sí solo una marca a finales de los año 90 e inicios de la década del 2.000. Su última edición fue en el 2003, y este año, tras peticiones de los artistas y la gente, Ernesto Adduci se decidió a producirlo nuevamente.

Comenzó a las 9:55 a. m., con las tonadas del trío de folk en inglés Foffo Goddy, y el Rock Fest vio entrar a más y más gente con cada hora que transcurría. Al trío lo vieron unas 60 personas, que, sin duda, le sacaron buen provecho a su mañana.

Éxtasis. La banda turrialbeña de punk Seka se presentó por primera vez en un Rock Fest la tarde del sábado, a pesar de haberse formado en 1995. Sus primeros dos temas fueron Felicidad y No vuelvo más , que provocaron sudor y emoción en la mayoría de presentes.

En su presentación incluyeron la canción Soy de La Carpio , con el rapero Transformer, nicaraguense que vive en esa comunidad y que se ha ganado el respeto del público por sus caladoras letras y buen flow . La banda le dedicó la canción a todos los xenofóbicos del país.

Temprano en la mañana, Pato Barraza dio una probada de su proyecto Trespuntocero, con el que tocó Se me puede olvidar , tema de Inconsciente Colectivo, su antigua banda. “Por hoy nos clavan la concesión, por hoy nos clavan Crucitas, por hoy nos clavan Autopistas del Sol. ¡Ya basta! Los costarricenses debemos salir a votar, no se quede en la choza”, dijo enérgicamente Pato en tarima.

En la noche, otra banda veterana se apoderó del escenario azul. Fue Insano, una grande del metal del país que tenía un par de años de mantenerse alejada de los escenarios y que aprovechó la ocasión para dar un espectáculo con buen uso de vestuarios y también maquillajes tenebrosos.

Evolución fue una de las más coreadas con canciones como Voy por ella y En el éxtasis . Su bajista, Moldo, cantó Supercaína Zen y en la tarde se presentó con su proyecto solista, que disparó temas como Tu estática y Todo lo que hay .

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De la nueva camada, destacó la banda 424, que interpretó principalmente temas de su primer álbum, Oro , publicado en el 2012. Las palmas al aire y el matiz del público sirvieron para premiar una de las propuestas más atractivas del país.

Seguidamente, el cuarteto Alphabetics puso a bailar con Bistek y Supernova , entre otros. Antes de empezar, Alejandro Pacheco (cantante) se dio el gusto de alabar a 424 por su presentación.

Los Cuchillos dio tremendo show con su surf rock , el mismo que los llevó en marzo a presentarse en el Vive Latino, en México. Calle también retumbó el lugar al tocar clásicos como Asesina y Machita carita .

Lucho Calavera y la Canalla fue uno de los puntos altos de la mañana, tocando una rumba contagiosa. Luis Arenas, su cantante, se unió más tarde a los jóvenes de la Escuela de Música de La Carpio para interpretar Juana Escobar , tema que dio a conocer en los años 90 junto a El Parque.

Durante ese set también cantó Andrés Calvo, quien también fuera cantante de El Parque y que dio tributo a 50 al Norte con Dime qué puedo hacer sin ti .

Percance se burló de las críticas que los “roqueros” hacen a su música y dio un concierto espectacular en el que todo mundo disfrutó. “Esto es música nacional; si no les cuadra, se pueden ir. ¡Todo el mundo a bailar!”, gritó el cantante Esteban Ramírez, luego de que alguien le sacara el dedo del centro.

Sight of Emptiness fue la banda más pesada del día, y no falló una sola nota. El mosh que se armó fue impresionante. Cocofunka también jaló a mucho público, que gritó y coreó sencillos como Siente y La criminal .

No paraba. La música ininterrumpida fue clave en el Rock Fest 2013, al igual que un público mayoritariamente joven que se decidió a poner atención a cada propuesta, a digerirla y asimilarla.

La segunda banda, Niño Koi, fue la única instrumental de la jornada, tocando canciones como Unio naturalis y Mátalos a todos . Después le siguió The Movement in Codes, que sonó potente y preciso, aunque un poco comprimido.

Patterns era una de las bandas más esperadas. Con su indie dance , la banda ofreció una propuesta estética llamativa y la gente cantó a todo galillo Sunny Days , su único sencillo hasta el momento.

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Con Akasha, los gritos no se hicieron esperar, siendo una de las bandas más aclamadas del público joven, al igual que Los Govinda, que tocaron temas originales y otros de su disco de canciones inéditas de José Capmany.

The Great Wilderness presentó su dream rock por primera vez en el festival e interpretó gran cantidad de canciones que aparecerán en su disco, que saldrá pronto a la venta.

Esimple tocó principalmente canciones de su disco Es fácil, es sencillo , del 2003. Xpunkha dio un espectáculo que no supo definirse si era punk o rock n' roll , así que ellos fueron los dos.

Igni Ferroque, banda más veterana de la alineación, deleitó con largas canciones que demostraron su habilidad por el blues rock .

Altibajos. Si bien la oferta musical del festival fue tan completa, variada y satisfactoria como la de otros años, y todas las bandas se esmeraron por dar shows profesionales que los conectaran con el público, es importante acotar unos cuantos fallos.

El festival no logró la convocatoria deseada y, si bien eso no pesó del todo en el ambiente, sí queda la interrogante de cómo lograr mejores resultados en el futuro.

A la vez, la queja constante que se escuchó en todo el Rock Fest fue la del sonido del recinto, que rebotaba y le restaba potencia a muchos de los actos participantes.

“Siento que como músicos tenemos que hacer algo para nunca tocar aquí”, dijo el baterista Juan Carlos Pardo. “El lugar no tiene tratamiento acústico y se sufre un montón”, agregó.

“El techo no está bien protegido”, dijo Tomás de Camino, mejor conocido como el productor Autómata. “Esto hace que sea difícil para el público apreciar la música como realmente es”.

Autómata se dedicó a grabar todo el festival en audio, mientras que los de La Comuna lo documentaron en video. No se sabe qué pasará con ese material ni si volverá a presentar otro Rock Fest en el futuro.

Al final de la edición ya había tocado El Guato, que causó conmoción y fue merecedora de una respetable rueda. Gandhi entró al escenario cerca de las 10 p. m.

Colaboró en esta información la periodista Jessica Rojas.

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Alessandro Solís Lerici

alessandro.solis@nacion.com

Periodista de Entretenimiento y cultura

Periodista de la Revista Dominical de La Nación. Bachiller en Periodismo de la Universidad Latina de Costa Rica. Escribe sobre temas sociales, internacionales, generaciones jóvenes, crónicas, problemáticas culturales.

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