Entretenimiento

Labor de los artistas se está documentando

Los guanacastecos temen que su quijongo desaparezca

Actualizado el 25 de julio de 2014 a las 12:00 am

Eulalio Guadamuz e Isidoro Guadamuz de la O son dos de los últimos quijongueros de la provincia

Entretenimiento

Los guanacastecos temen que su quijongo desaparezca

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Interpretación en quijongo: El brinco del sapo (María Luisa Madrigal Torres)

Músicos y promotores culturales están preocupados por la desaparición del quijongo guanacasteco.

Actualmente, la Dirección de Cultura local ha logrado detectar solamente a dos intérpretes y fabricantes del instrumento que se encuentren activos: Eulalio Guadamuz, de Bagaces, e Isidoro Guadamuz de la O, vecino de Santa Cruz.

Debido a la escasez de especialistas se teme que la tradición se pierda con el paso de los años.

El quijongo guanacasteco es un instrumento de percusión que consta de un arco de madera y alambres metálicos conectados a una jícara y a una caja de resonancia.

A diferencia de otros de su tipo, como el conocido instrumento limonense, el quijongo guanacasteco se toca con ayuda de una vara de madera que, al percutir el alambre, emite el sonido a través de la jícara.

“Este es un instrumento musical muy antiguo. En Costa Rica, se conocen dos tipos de quijongo: el limonense y el guanacasteco. El caribeño está hecho para acompañar el calipso, mientras que el guanacasteco tiene la capacidad de ser interpretado por si solo para hacer música; por ejemplo, se sabe que, en los años 30, los bailes en las haciendas eran protagonizados por uno o dos quijongueros”, comentó la antropóloga Adriana Méndez, quien ha investigado la historia de este instrumento.

Ella explicó que el quijongo tuvo un gran éxito en el pasado pues los materiales para construirlo estaban prácticamente al alcance de todas las personas.

De siempre. Eulalio Guadamuz nació en Liberia un 10 de diciembre de 1925;  14 años después se  interesó en la interpretación del quijongo.    Fabián Hernández.
ampliar
De siempre. Eulalio Guadamuz nació en Liberia un 10 de diciembre de 1925; 14 años después se interesó en la interpretación del quijongo. Fabián Hernández.

“La construcción se le facilitaba a la mayoría de personas porque los materiales se podían conseguir en las haciendas. Por ejemplo, la jícara se encontraba fácilmente en las fincas; la vara estaba hecha de guácimo ternerero, arbolitos muy comunes de la zona, y el alambre, que es de llanta de carro, se comenzó a conseguir apenas comenzó la industrialización de las haciendas; antes de eso se usaban algunos tipos de cueros y bejucos”, acotó Méndez.

Vera Vargas, representante de la Dirección de Cultura de Guanacaste, comentó que en años anteriores se han hecho esfuerzos para lograr acercar este instrumento de percusión a estudiantes de colegios y escuelas de la zona.

Sin embargo, esa iniciativa no ha tenido el impacto que esperaban.

PUBLICIDAD

Como parte del rescate, además se han organizado festivales de música; incluso, actualmente, se está grabando un documental con el apoyo del Centro de Cine para recopilar parte del trabajo de los Guadamuz.

“El quijongo es patrimonio cultural intangible de la provincia de Guanacaste y es parte del repertorio musical. Se ha hablado mucho de la marimba, pero, en ciertas zonas de Guanacaste, el quijongo llegó primero. En la medida de que se pueda rescatar este patrimonio hay una ganancia para las futuras generaciones; esto es de una época que ya no está”, concluyó Méndez.

Serio. Don Isidoro Guadamuz de la O  asegura que su interés por los quijongos nació cuando era un niño.   Fabián Hernández.
ampliar
Serio. Don Isidoro Guadamuz de la O asegura que su interés por los quijongos nació cuando era un niño. Fabián Hernández.

Maestros. Aunque no son familia, a Eulalio Guadamuz, de Bagaces, e Isidoro Guadamuz de la O los une el amor por el quijongo.

Ambos lo conocieron desde muy jóvenes. No solo se interesaron en tocarlo, sino que invirtieron años en aprender a construirlo.

Muchos fueron sus esfuerzos: probaron maderas de distintos tipos, distintos cueros, hasta llegar a la versión que tienen el día de hoy.

“Me gustó el quijongo porque es perfecto; no hay otro instrumento que suene como él”, aseguró Isidoro Guadamuz de la O.

Los dos artistas coincidieron en que, en la actualidad, las generaciones jóvenes no se interesan en aprender este instrumento, por lo cual le pidieron a las autoridades del país tomar cartas en el asunto,

“Esto es responsabilidad de los ministerios de Cultura y Educación; si se pierde este instrumento es su responsabilidad. Ellos tienen que hacer algo para que los muchachos se interesen en él”, manifestó el santacruceño.

En Bagaces, donde esta semana le rindieron un homenaje, Eulalio Guadamuz destacó la importancia de no dejarlo perder.

“El quijongo fue uno de los primeros instrumentos que aprendí a tocar. Es un instrumento muy antiguo; hay que rescatarlo porque si nosotros no escuchamos la música de nuestro pasado y si no mantenemos la música de nuestros ancestros, ¿qué hacemos? ¡Hay que ejecutarlo!”, aseguró el artista guanacasteco.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Los guanacastecos temen que su quijongo desaparezca

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota