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El miércoles 9 de noviembre se presentó la antología de poesía escrita por 17 privadas de libertad

‘Soles para un largo invierno’: un escape de los muros de prisión

Actualizado el 10 de noviembre de 2016 a las 12:00 am

A través de las letras, reclusas de la cárcel Buen Pastor plasmaron sus sentir más profundo en un libro que presenta amor, tristeza y erotismo

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“Detrás de tus ojos abres como bisagras tus manos pintora de poesía... / a través de tu ventana alcanzo a ver tus matices. / Píntame de acuarelas, / matízame en profundidad, / enséñame que en mi alma también hay claridad”. Eso es Pintora de poesía de Ileanna Matamoros.

El anterior y muchos poemas más integran Soles para un largo invierno , libro que fue escrito a lo largo de cuatro años por 17 mujeres privadas de libertad.

Con el apoyo del Ministerio de Justicia y el Instituto Nacional de la Mujer, hoy el sentimiento de estas mujeres puede leerse en físico.

El auditorio del Centro Cultural de España se hizo pequeño la mañana del miércoles 9 de noviembre para albergar a las escritoras, a sus orgullosos familiares, a representantes del Gobierno y a algunos policías penitenciarios.

Fue un gran día, ellas tuvieron en en sus manos no cualquier libro, sino uno en el que estaba impregnado su arte.

Adriana  Ramírez, una de las escritoras. Rafael Murillo.
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Adriana Ramírez, una de las escritoras. Rafael Murillo.

Luego de los reconocimientos oficiales por parte de Alejandra Mora, Ministra de la Condición de la Mujer; Cecilia Sánchez, Ministra de Justicia y Paz; Mercedes Peñas, Primera Dama de la República; las profesoras del taller en el que las reclusas y exreclusas afinaron su talento para escribir, Seidy Salas y Luisiana Naranjo; y la escritora Ana Istarú, llegó el gran momento en el que las escritoras recitarían sus obras.

Entre algunas lágrimas, orgullo y entusiasmo, una a una leyó lo que en su momento afloró de lo más profundo de su ser.

Poesía romántica, de dolor y hasta erótica fue lo que los asistentes aplaudieron cada vez que las mujeres leían, casi exclamando sus textos.

Estaban gozosas y, entre besos y abrazos, recibieron el reconocimiento de quienes agradecían su trabajo, su arte.

Escape. Saltarse los barrotes y los muros que las mantuvieron –y mantienen– alejadas del exterior, fue posible gracias a que en los talleres en los que participan aprendieron que “su libertad está en el interior”.

A partir de ese instante todo empezó a fluir desde el aula número 17 del Centro de Atención Institucional Buen Pastor, que fue edificada con latas y en la que ellas aprendieron a construir sueños .

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Jill González, de 32 años, cumplió el sábado anterior con su pena. Ella asistió a la presentación del libro en libertad. Estando presa además de dedicarse a la escritura, también terminó su secundaria y hoy está a una materia de convertirse en licenciada en Docencia.

“Yo le escribo al amor. He escrito varios libros dedicados a un hombre del que me enamoré perdidamente. Mi poesía en el libro es dedicada a las parejas que vi estando presa, vi mucho amor real”, dijo González, quien anhela dedicarse a la enseñanza ahora que goza de libertad.

Yendry Campos, otra de las integrantes del libro Soles para un largo invierno, “ha invertido muy bien su tiempo”.

La emotividad  imperó en la presentación del libro. Rafael Murillo.
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La emotividad imperó en la presentación del libro. Rafael Murillo.

De los casi ocho años que tiene de estar recluida en el Buen Pastor, ha aprovechado para estudiar y hoy tiene ganadas la mitad de materias para convertirse en guía turística. Yendry es de las pioneras del grupo de poesía.

“Escribo porque desde muy pequeña me ha gustado, es una forma que encontré desde la cárcel para sacar mis emociones y desahogarme de situaciones que se enfrentan en lugares como estos, de los problemas con la familia y con los compañeros. Todo lo que escribo son sentimientos que florecen. Mi poesía es muy romántica”, detalló Campos, de 31 años.

Shirley Magaly Araya le apuesta a lo erótico . Con la escritura “ha aprendido a sacar el dolor de su corazón”.

“La escritura es un método para desahogarme, esto fue la puerta que me ayudó a no sentirme tan encerrada en ese lugar, ahora que estoy afuera para mí es como un grito para las personas que están ahí adentro, gritando que son seres humanos que necesitan ayuda. Ahorita tengo 300 poemas”, señaló la vecina de San Ramón de 38 años.

Soles para un largo invierno se repartirá en algunos centros educativos de manera “estratégica”. El público general puede descargarlo a través de la página web del Ministerio de Justicia. En poco más de 100 páginas podrá descubrir el sentir de quienes vieron el sol cuando se sentían en la más dura oscuridad.

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