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Documentos han demostrado que el propio actor ha reconocido su cuestionable conducta

Bill Cosby: se acabaron las risas

Actualizado el 26 de julio de 2015 a las 12:00 am

En menos de un año, los testimonios sobre casos de acoso sexual causados por Cosby han cobrado volumen y asfixiado las risas del adorado comediante.

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Bill Cosby:

La última vez que Bill Cosby hizo reír a alguien fue en mayo pasado. La comediante estadounidense Amy Schumer dedicó un segmento de cuatro minutos de su programa en el canal Central Comedy a confrontar a los estadounidenses en un juicio de opinión pública: “Se trata de que no nos castiguemos a nosotros mismos por amar la buena comedia. Si se le condena, la próxima vez que vean una retransmisión de El show de Cosby, podrían sentirse incómodos. Merecemos bailar como si nadie nos viera y ver televisión como si nadie estuviera violando”.

El antiguo legado de Cosby se compone de enternecedoras historias con moraleja al lado de la familia Huxtable, suéteres tejidos con patrones horribles y un patrocinio a una paleta de helado que acuño la frase “Pudding Pops de Jell-O!”.

El nuevo legado de Cosby cuenta, a la fecha, con el testimonio público de 36 mujeres que lo han acusado por comportamiento sexual inapropiado, según enumera el sitio en línea Vulture, que tiene uno de los artículos más detallados respecto al quién dijo qué en los últimos 10 años de su vida.

La primera persona que sugirió que Cosby podría haber cometido un crimen sexual fue Andrea Constand, una exalumna de la misma universidad que el comediante –Temple University– y quien interpuso una demanda formal en el 2005.

Hasta este año, el caso había estado velado por el arreglo que ambas partes lograron fuera de la corte en el 2006. Esa situación cambió cuando Associated Press (AP) obtuvo acceso a la documentacióna principios del mes de julio.

Hay que tener claro que el eco que tuvo la voz de Constand en la vida de Cosby no fue judicial, sino público: fue la primera víctima con el coraje de desafiar la pulcra imagen del papá más famoso de la televisión estadounidense.

Bola de nieve. Constand y Cosby se conocieron en el 2002. El actor se convirtió en su “mentor” mientras trabajaba como directora de un equipo deportivo en Temple University. La institución confiaba a Cosby un privilegiado papel de vocero : por esa época visitaba el campus a motivar a los estudiante, en su vida pública vestía camisetas, sudaderas y gorras con su logo.

Constand confió en Cosby lo suficiente como para visitarlo en su casa en Pensilvania. Según declaraciones que dio su abogada en el 2005, Cosby le habría entregado a la mujer una píldora para relajarla y, posteriormente, le habría tocado sus pechos y partes íntimas.

En una oportunidad, Constand consiguió el testimonio anónimo de otras 13 mujeres que coincidían con el modus operandi que había narrado en su demanda.

Sin embargo, la abogada Tamara Green fue la primera en identificarse públicamente con la historia. Green dio declaraciones a NBC de que, en la década de 1970, también había sido medicada y abusada sexualmente por Cosby.

Hasta el 2006, se continuaron revelando algunas de las identidades de las víctimas que se usaron como evidencia en el caso de Constand. La revista People reportó en un artículo que muchas de ellas habían estado involucradas en relaciones consensuales con el comediante; varias habían aceptado dinero suyo.

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El pasado 6 de julio, AP confirmó con sus investigaciones que Cosby habría adquirido en los 1970s la droga metacualona y habría admitido durante el 2005 que la utilizó para tener relaciones sexuales con mujeres. Según defendieron sus abogados, la droga se hizo famosa en esa época como un afrodisiaco y negaron que el artista lo usara como una droga de violación.

AP también reveló que Cosby confesó haberle dado pastillas a Constand; no obstante, dijo que fueron antihistamínicos.

La corte pública. La gota que rebasó el vaso para que el caso Cosby estallara públicamente durante el 2014 fueron muchísimos factores combinados, incluyendo chistes en monólogos de otros comediantes y la publicación de su biografía.

En febrero de ese año –después de que la hijastra del director de cine Woody Allen hubiese revivido su propio caso de abuso– Newsweek cobró interés nuevamente en la historia de Cosby y se publicó una entrevista exclusiva con Tamara Green.

Los meses siguientes, el fantasma de las acusaciones acumuladas sin resolver en ninguna corte judicial comenzó a materializarse. Tomó relevancia en medio de la publicación del libro biográfico Cosby: His Life and Times , en el cual se excluyó completamente este capítulo de su vida.

Se narraba por otro lado su vida personal: sus intereses deportivos y académicos, su trayectoria como comediante de stand-up comedy , los programas de tele que lo consolidaron en la cultura popular estadounidense: El show de Bill Cosby (1969), Fat Albert and the Cosby Kids (1972) y, finalmente, El show de Cosby (1984).

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Colegas suyos cedieron, para el texto, elogios sobre su trabajo. Para esta semana muchos se estaban retractando de sus intervenciones. Famosos como Billy Crystal, David Letterman, Mary Tyler Moore y Jerry Seinfeld le dieron la espalda a Cosby; de repente, las ediciones impresas del libro se convirtieron en artículo de colección: si usted logró comprarlo, atesórelo, pues la casa editorial Simon & Schuster no volverá a publicarlo.

Contra el jurado de la corte pública Cosby no ha tenido defensa. En un último intento de recobrar credibilidad, su equipo programó una dinámica en Twitter para compartir frases memorables. Internet rápidamente lo convirtió en un chiste.

Como dijo Amy Schumer, al mundo le incomoda la idea de que un hombre capaz de brindar tanta alegría y nostalgia sea el mismo que intentó la misma clase de crimen contra 36 mujeres.

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Natalia Díaz Zeledón

ndiaz@nacion.com

Periodista de entretenimiento y cultura

Periodista del suplemento Viva de La Nación. Productora audiovisual y periodista de la Universidad de Costa Rica. Se especializa en temas de artes escénicas, música, cine y televisión. 

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