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Truman: Amistad, vida y muerte

Actualizado el 10 de abril de 2016 a las 12:00 am

Un perro viejo llamado Truman es símbolo de lo que le sucede por igual a su amo

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Un trío de amistad ejemplar, dos hombres y un perro. Ellos son los actores Javier Cámara y Ricardo Darín. ROMALY PARA LN.

Ya antes el director catalán Cesc Gay había rodado con los actores Ricardo Darín (argentino) y Javier Cámara (español). Lo fue con la película titulada Una pistola en cada mano (2012).

Ahora se encuentran de nuevo con un filme exitoso en cuanto lugar se haya dado. Es ganador de premios. Hablamos de Truman (2015), drama sensible cuyos sucesos giran sobre un concepto hecho signo: la muerte.

No se trata de la muerte suelta en el aire, como si fuese papalote al que se le ha roto la cuerda. Todo lo contrario, se trata de la muerte ligada a la vida, como ese “algo” que a todos nos espera e inquieta.

Se trata de una película con hondura dialéctica: el filme, al hablar de la muerte, también habla de la vida, o sea, vida y muerte como partes unidas de un solo proceso, especie de unión sólida de contrarios.

Sin alardes narrativos, Truman es filme plasmado con devoción y cuenta la historia de dos amigos de siempre, cuando uno de ellos, Tomás, desde Canadá visita al otro, Julián, en España, porque se ha enterado de que Julián tiene un cáncer terminal.

La visita solo puede durar cuatro días por la urgencia de Tomás de regresar a su trabajo.

Ese recorrido que hace el filme en cuatro días, indaga sobre la fuerza de la amistad sin condiciones. Al hacerlo, brota tanta emotividad que se convierte en el aliento narrativo del filme.

La actuación de Ricardo Darín es mucho más que una mera actuación. Su buen talento, probado con muchas películas, hace que las particularidades de su Julián adquieran el rango lógico de sujeto narrativo, pero también el de sujeto emocional.

Javier Cámara es más estólido y, a veces, parece que las cosas no andan con él; es como si su Tomás estuviera cansado del largo viaje, más el que hace con Julián a Holanda.

Más comprometida se muestra Dolores Fonsi, mujer que recibe el impacto de la muerte por llegar de Julián.

Esa muerte nunca la conoceremos. Ello es mérito narrativo, porque se trata de abrir una expectativa o una “función nudo” en el argumento que, de alguna manera, ha de ser resuelta por el espectador.

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Estamos olvidando a Truman, ¿quién es? Es el viejo perro de Julián, a quien su amo le busca un nuevo dueño, para que no quede solo. El problema es que se trata de un perro viejo, quien ha vivido años de años con su amo y compañero, y nadie lo quiere. Sin duda, el perro es alegoría de Julián y también al revés.

Truman , la película, muestra gran sencillez formal, nada qué destacar (elogiar) ni nada qué cuestionar: lo decorativo es como si fuese inexistente y el filme sostiene su relato con/sobre los personajes sin indagar más de lo necesario.

Es cine correcto. Punto. Sobre su tema hay infinidad de mejores películas, pero aquí se apoya en emociones, sin frivolidades y con bien entendida humanidad, al punto que defiende el derecho de escoger cada quien su muerte cuando esta le es inevitable. Se llama eutanasia.

Ficha técnica

ESPAÑA,2015

GÉNERO:DRAMA

DIRECCIÓN:Cesc Gay

ELENCO:Ricardo Darín, Y Javier Cámaray

DURACIÓN:156 Minutos

CINES:Plaza Real Alajuela, Cine Magaly y Avenida Escazú

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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