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1931-2015

Leonard Nimoy: Una vida larga y próspera

Actualizado el 28 de febrero de 2015 a las 12:00 am

Leonard Nimoy, quien murió ayer, fue un actor complejo y un artista cuyo trabajo nunca se limitó a la interpretación del señor Spock

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Leonard Nimoy: Una vida larga y próspera

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Leonard Nimoy (1931-2015) murió ayer. El último recuerdo que las masas tendremos de él es igual al primero: el actor de figura y cara espigadas, de cejas y orejas afiladas, siempre apuntando hacia el espacio exterior.

Él fue Spock, personaje que interpretó primero en la teleserie Star Trek (1966-1969), y –como solo en la ciencia ficción podría ocurrir– fue una encarnación avejentada de sí mismo en la más reciente película de la franquicia. En Star Trek: Into the Darkness (2013) conversó con su versión más joven –interpretada por Zachary Quinto– desde una realidad alternativa.

Nimoy nació y murió en las pantallas como Spock. Ello a pesar de que algunos pasajes de su vida también parecieran ahora como sacados de realidades alternativas: fue cantante, director de teatro y de cine, poeta y un fotógrafo reconocido.

Fue un hombre del Renacimiento del siglo 23.

Yo soy Spock. La historia del artista que murió a los 83 en Los Ángeles a causa de un mal pulmonar crónico empezó en la ciudad de Boston, en 1931.

Fue hijo de un barbero y un ama de casa, inmigrantes judíos ucranianos. En 1988, refirió a The New York Times que, durante su niñez y adolescencia, guardaba un tarro con monedas de diez centavos que juntaba como fondo para ir a la universidad.

No obstante, el universo guardaba otro destino para él. Nimoy fue seleccionado para hacer el papel de un adolescente rebelde cuando tenía 17 años en una obra de su comunidad, y entonces supo que debía hacer eso por el resto de su vida. Su papá se opuso, y entonces, cuando cumplió 18 años, él siguió en su papel de adolescente rebelde y se fue de su casa.

Durante 13 años fue un actor en la lucha por la notoriedad. Estos suelen ser momentos en los que parece que la suerte está a años luz de distancia y, en el caso de Nimoy, así fue.

La serie original de ‘Star Trek’ se emitió entre 1966 y 1969, y en  ella se vio el nacimiento del racional señor Spock.   |  MATT SAYLES/AP
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La serie original de ‘Star Trek’ se emitió entre 1966 y 1969, y en ella se vio el nacimiento del racional señor Spock. | MATT SAYLES/AP

En medio del frenesí de la Guerra Fría y la carrera espacial, la teleserie Star Trek le puso anfetaminas a las ilusiones de explorar el espacio, “la frontera final”.

Leonard Nimoy llegaría a encarnar al señor Spock, el oficial científico y primer oficial de la USS Enterprise. Mitad vulcano, mitad humano, Spock encarnaría la voz racional y curada en sentimientos en la nave.

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Allí entablaría una de las amistades más ácidas de la pantalla chica con el visceral doctor Leonard Bones McCoy (DeForest Kelley); y junto al capitán James T. Kirk (William Shatner) serían las tres patas del trípode que mantendría la acción dramática fluyendo en la serie.

“Por primera vez tuve un trabajo que duró más de dos semanas y un vestidor con mi nombre pintado en la puerta y no escrito con tiza”, recordó en entrevista con The New York Times.

No obstante, más temprano que tarde, Nimoy se llegaría a hartar del personaje que lo ponía cada semana ante las pantallas de miles de estadounidenses.

En 1968 hacía notar que su historia de éxito se resumía en cinco palabras: “Todo está en las orejas”, le diría en un tono irritado a un reportero, explicando que lo enfurecía que todo lo que al público le importaba de su trabajo era “un elemento en su maquillaje”.

Yo no soy Spock. Para 1975 habían pasado seis años desde que la NBC cancelara sus viajes espaciales, pero aún así, a Nimoy le pareció importante publicar una autobiografía bajo el título: Yo no soy Spock.

En el libro, el actor no desprecia su pasado en Star Trek, pero sí quiso dejar en claro cuál es el proceso de un intérprete para crear un personaje, y las diferencias que hay entre ambos. Muchos entendieron aquello como un esfuerzo por alejarse de una creación que lo encasillaba.

Desde la cancelación de Star Trek , el actor trabajó en Misión Imposible, en varias películas y en obras de Broadway.

En Costa Rica no pudimos escuchar su voz por motivos de doblaje, pero él narraba los misterios de fantasmas, monstruos y “fenómenos inexplicables” en la versión original de la serie En busca de... (1976-1982), que aquí conocimos en la década de los 80.

En 1979, Paramount Pictures quería resucitar el universo de Star Trek en la pantalla grande, y traer a Spock de vuelta no les saldría barato. Nimoy estuvo de acuerdo en regresar a su personaje tras negociar un jugoso trato que incluyó regalías por la mercadería con su imagen.

Así nació una franquicia cinematográfica, y también una relación del actor con Paramount con ofertas que más bien parecían sobornos para míster Spock.

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Muere el legendario señor Spock (AFP)

Por ejemplo, para participar en Star Trek II: La ira de Khan (1982), Paramount le dio un trabajo adicional junto a Ingrid Bergman en la película televisiva A Woman Named Golda, por la que obtuvo una nominación al Emmy. Además, Nimoy solo aceptó formar parte de la aventura espacial si su personaje moría.

Por supuesto que los ejecutivos idearían la propuesta para un tercer filme, y otra vez Spock vendería cara su resurrección. Para Star Trek III: En busca de Spock (1984), Leonard Nimoy le diría a la Paramount: “Creo que puedo hacer un trabajo significativo dirigiendo esta película”.

Nimoy ya había dirigido en pequeños teatros, e incluso se había dirigido a sí mismo en un montaje sobre Vincent van Gogh (no sabemos si habría alguna filiación especial del intérprete que odiaba las orejas puntiagudas con el pintor que se corta la oreja).

Nimoy resultó una revelación en la silla del director, y se lo llamó de nuevo para dirigir Star Trek IV: El regreso a casa (1986). Como cineasta pasaría de la ciencia ficción a la comedia con Tres hombres y un bebé (1987), que fue rompedora de taquillas, por encima de Bajos instintos .

Nimoy seguiría dirigiendo películas de mediano o poco éxito, y su personaje tuvo un largo hiato en la pantalla grande desde 1992, con Star Trek VI: Aquel país desconocido hasta que se reapareció la franquicia en el 2009.

La reconciliación. En aquel largo periodo lejos de la gran exposición mediática, Leonard Nimoy se revelaría como poeta y como fotógrafo.

Tras la cámara hizo una gran exploración del retrato, especialmente con The Full Body Project, en el que cuestiona la comercialización de la imagen de la mujer mediante la promoción de una delgadez artificial. En sus fotos, Nimoy retrató a mujeres obesas, y se manifestó activamente en contra de los estereotipos en los medios.

Su activismo se conocía desde los 80 cuando Nimoy dirigió The Good Mother, una película de trasfondo feminista que cuestiona el estereotipo que dicta que la sexualidad de una mujer queda anulada cuando se convierte en madre. Del mismo modo, el mensaje ambientalista de Star Trek VI fue incorporado por insistencia de su director.

Nimoy admitió que, a pesar de la fama, siempre se sintió más cómodo como actor de reparto.

“Alguna vez te aburrís / de ver fotos tuyas”, se cuestionaba el artista en los versos de un poema en el que parece objetar el abismo de la notoriedad y de la fama.

Nimoy limó asperezas con su trabajo en otro libro de 1995 que tituló Yo soy Spock. Entonces, el artista dibujó un círculo completo de la relación, ya no solo entre el artista y el personaje, sino entre la estrella y su público.

Se dice que, hasta el final de sus días, no le molestó la terca insistencia de los fans que le pedían posar con el saludo vulcano, uno que habitualmente va acompañado de la máxima “vive larga y prósperamente”.

Nimoy supo hacerlo.

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