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Comentario de la película Her

Crítica de cine: Ella es más Ella

Actualizado el 24 de marzo de 2014 a las 12:00 am

Ella es más Ella El cine tiene alma. El amor vive sin cuerpo

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Crítica de cine: Ella es más Ella

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El director Spike Jonze no solo sabe dónde habitan los monstruos, sino que también gusta de indagar en el deseo humano por la pasión del amor. Su breve filmografía lo demuestra y ahora retoma el guante con su película Ella (2013), título breve, pero significativo.

El guion de esta cinta es del propio Spike Jonze y su concepto básico ha sido tocado por la literatura y el cine dentro del llamado género fantástico. Se trata de la dependencia física o emocional que se establece entre un ser humano y el adelanto propio de la revolución científico-tecnológica.

En este caso, en un futuro cercano que huele a presente histórico, el argumento narra la historia de Theodore Twombly (impresionante y vívida actuación de Joaquin Phoenix), hombre de inteligencia poética que trabaja escribiendo conmovedoras cartas de amor a los demás. Él es un moderno epistológrafo.

Joaquín Fenix pone sentimiento y talendo en la historia. | DISCINE PARA LN
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Joaquín Fenix pone sentimiento y talendo en la historia. | DISCINE PARA LN

A las puertas del divorcio, Theodore se hace de un avanzado sistema operativo, capaz de convertirse en específica entidad intuitiva. Digamos que adquiere vida propia al clic del usuario. El de Theodore decide llamarse Samantha (con la voz seductora de Scarlett Johansson).

Entre ambos se establece una relación inteligente que llegará a ser afectiva.

Con agudo erotismo, pasará a ser una relación de amor, por lo que la película es daguerrotipo y, a la vez, es estudio del apego en tiempos modernos. Por esa ruta, se ahonda en el drama, la ternura, el sexo y la amistad, con la lógica propia de lo ilógico.

El guion diseña tan bien sus personajes, se concentra de manera tan sólida con su núcleo argumental, se aposta tan de manera vehemente en las situaciones y se expresa de manera tan precisa con sus diálogos, que el resultado no puede ser otro que el obtenido: una película valiosa.

Desde este punto de admiración por el filme, uno como crítico, explorador majadero de los pliegues de una película, puede sentir que a Ella , en un momento dado, le falta eso que el estructuralismo llama “nudos dramáticos”, momentos que incentivan el proceso dramático de un texto.

Sin embargo, paradoja, también debe uno aceptar que ese “vacío de acontecimientos” nos seduce o fascina desde adentro, o sea, desde el valor de los sentimientos. Magnífico.

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El director Jonze nos proclama algo importante con su filme: lo emocional tiene tanto valor de historia como la historia misma.

A lo dicho, agréguese una banda sonora justa como subrayado de sucesos y emociones, además de una fotografía que se desliza finamente como lienzo de lo narrado y llega al silencio visual (la inolvidable secuencia amorosa con la pantalla en negro).

Ella , la película, logra hacernos sentir la ficción futurista como hecho real presente.

Aún más: logra fascinarnos con su relato y con su habilidad para reproducirnos el futuro como algo reproducible desde el espacio de lo anímico. Inquietante: el cine como agente de historia.

Hay que recomendar esta envolvente película, cuya historia está contada con mucha humanidad. Si la miran con pasión, sentirán –con Ella – que el cine tiene alma y, con el alma, tiene poesía.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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