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Crítica de cine: ‘¿Qué pasó ayer III?’

Actualizado el 29 de julio de 2013 a las 12:12 am

Esta es la peor ¡Como las vacas!

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Crítica de cine: ‘¿Qué pasó ayer III?’

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Con la película ¿Qué pasó ayer III? (2013), dirigida de manera abúlica por Todd Phillips, sucede un tanto lo del refrán para las vacas: “La que no hace un boñiguero a la entrada, lo hace a la salida”, simple. No hay mejor expresión para definir esta comedia estúpida y vulgar.

Si alguien aún mantiene esa idea de que las segundas partes son malas, tendrá que decir que las terceras son peores. Al menos, para el caso de ¿Qué pasó ayer III? Aquellos personajes que divirtieron a muchos en la primera película y vinieron a menos en la segunda, ahora lo único que logran es aburrir con situaciones manoseadas al máximo y donde ni los actores están convencidos de lo que hacen.

Según el nuevo argumento, ha pasado tiempo desde las locuras anteriores y, otra vez, Phil, Stu, Alan y Doug se reencuentran por alguna razón. Ahora se ven mezclados en una aventura que no han buscado e, incluso, vuelven a Las Vegas; ahí llegan al igual que en la primera ocasión.

Dicen que “con abono, lluvia y tractor, cualquier pendejo es agricultor”. De alguna manera es lo que le sucede a este filme: las condiciones las tiene dadas y busca chiste de lo que ya fue chiste, saca humor de lo que ya fue humor, es una especie de borrachito con las mismas cantinelas y en las mismas cantinas.

No hay nada novedoso por ahí, lo escatológico y la malacrianza verbal (coprolalia) siguen venteándose en este filme, ahora a pura brocha gorda. El actor Ken Jeong (como Chow) torna insoportables las secuencias en las que aparece, mientras Bradley Cooper, Ed Helms, Justin Bartha y, sobre todo, Zach Galifianakis, solo aciertan a poner rostros de mentecatos.

El filme no se preocupa por tener coherencia alguna en sí mismo. Esto a los guionistas Todd Phillips y Craig Mazin les vale poco (parece que hubiesen escrito el guion en medio de alguna resaca cerebral).

Y menos le importa a Phillips como director, quien parece cabalgar con este filme siempre con el pie fuera del estribo.

Antes de seguir, hay que dejar esto claro: el argumento no es del todo igual al de las partes primera o segunda, aquí nadie se pierde esta vez, pero el tratamiento del humor, el diseño de personajes, el planteamiento de situaciones, las supuestas sorpresas, los puntos de giro del relato y el desarrollo de los diálogos son lo mismo con distinto rabo. Eso sí, con menor calidad, peor creatividad y mucho aburrimiento.

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Dicen que con ¿Qué pasó ayer III? se cierra el ciclo de estas comedias. Está por verse.

Si la taquilla responde bien, ya verán que sí hay una cuarta entrega, o sea, tendremos un nuevo aullido de la manada. ¡Esto es un asunto totalmente boletero!

También es posible que se tenga una nueva película como producto derivado de esta saga (le llaman spin-off ). Lo cierto es que, para esta tercera ocasión, solo tenemos un remojado del mismo trapo, al que se le exprime para sacarle dólares.

El asunto anda tan mal con esta comedia, que ni siquiera la presencia de un gran actor secundario como John Goodman sirve aquí de nada; al contrario, es de los peores trabajos que le hemos visto al señor Goodman. Es todo. Para el buen cine, este filme es como darle bicarbonato a quien tiene hambre.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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