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Acerca de la película Interestelar:

Crítica de cine: El hueco negro

Actualizado el 10 de noviembre de 2014 a las 12:00 am

Gusano espacial Interestelar

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Crítica de cine: El hueco negro

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Lo repito: el género fantástico es tan solo un ardid para hacer pasar lo irreal dentro de la economía de lo real. La ciencia-ficción y el terror son sus expresiones significativas. Con tal premisa, juzgo ahora la película Interestelar (2014).

Sobre la ciencia-ficción, cada director prestigioso quiere tener su propio filme. Es como su firma en el espacio ilimitado. Sin duda, ello ha de estar presente en las intenciones de un buen realizador como lo es Christopher Nolan, de importante filmografía en sus espaldas.

De primera entrada, Interestelar no es lo que los partidarios críticos o acríticos de Nolan esperan o dicen que es. Ni en calidad visual ni en arqueo narrativo. Más bien, si consideramos el nombre del autor, es cine frustrante y hasta su propuesta más débil.

Con Interestelar , es un hecho que Nolan intenta repetir la experiencia de Stanley Kubrick: la de llevar un gran espectáculo a una altura muy culta.

Sin embargo, a Nolan el texto se le enredó demasiado y es un despelote, guirigay o galimatías entre lo complejo y lo complicado.

La alta tecnología del Hollywood actual es bien aprovechada por Nolan de la mitad de la película hacia el final; pero la hondura psicológica que busca darle a su relato es lastre aburrido de ahí hacia el principio, tanto que yo solo quería que los personajes se callaran un rato.

Sin afán de comparar películas, que nunca lo hago de manera profesional, a Nolan y su Interestelar se le pueden aplicar las palabras de Umberto Eco sobre 2001 , de Stanley Kubrick. En La estrategia de la ilusión escribió Eco: “Esta película ( 2001 ), que no hace muchos años nos sorprendiera por sus extraordinarias novedades técnicas y figurativas y por su hálito metafísico, nos da ahora la impresión de repetir monótonamente cosas que ya habíamos visto mil veces”.

Pues bien, esa pedantería de Nolan –que menciono– lo lleva a atiborrar su película de vaguedades mediante diálogos cansinos, los que alargan el filme y también la paciencia de uno. Luego hay riqueza visual, aunque las vaguedades aún afloran.

Cada vez hay más riqueza visual, cierto, pero poco novedosa, para llegar a un final hasta previsible (al menos lo fue para mí) sobre el origen de la humanidad, pero no de la humanidad que ahora va al cine, ve la película y lee esta crítica.

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En el filme, es valiente la propuesta de que los seres humanos ya agotamos el mundo en que vivimos; ¡es cierto!: solo estamos chupando el final, pese a la majadería humana de reproducirse, pero esto mismo se queda corto como concepto dentro de la narración.

Con Interestelar , Nolan no es ningún innovador genial. Conoce su oficio y lo cumple bien, como para no defraudar del todo. Hasta falla con la dirección de actores, y mucho, sin excepción alguna, por lo que se debilita la ciencia-ficción especulativa.

Filme redundante, de buenos momentos, que los hay, me hace pensar: ¿no es, más bien, cine religioso? ¿No nos dice que, al final del mundo, lo que queda es comenzar tal como lo dice la Biblia (Génesis)?

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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