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Crítica de cine: Al filo del día

Actualizado el 09 de junio de 2014 a las 12:00 am

Gira como trompo A imagen del actor

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Crítica de cine: Al filo del día

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He aquí un estreno de cine con tres guionistas para no olvidar que entre más cocineros haya, más rala queda la sopa. Se trata de la película titulada Al filo del mañana (2014), dirigida con desapego por Doug Liman y con la actuación casi única de Tom Cruise: es película al servicio de dicho histrión.

En ese marco y con un resultado mediocre (de calidad), uno se pregunta sobre quién peca más en este caso: ¿el que mata la vaca o quien le sostiene la pata? ¿Los guionistas, el director, el actor monotemático o los productores?

El mundo en peligro. Otra vez, según el cine, llegan seres de otros universos a destruir la Tierra. No tienen armas propias pero van ganando. Quien no gana es la película ante la crítica. ARCHIVO
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El mundo en peligro. Otra vez, según el cine, llegan seres de otros universos a destruir la Tierra. No tienen armas propias pero van ganando. Quien no gana es la película ante la crítica. ARCHIVO

Se trata de un filme que se repite a sí mismo, como un trompo que gira, se cae y se levanta para girar de nuevo, pero sin mayor novedad, sin creatividad y sin originalidad.

En tanto, Tom Cruise repica las campanas, anda la procesión y oficia la misa de manera poco significativa.

Poco original. En un Hollywood cada vez con menos ideas propias, Al filo del mañana se basa en un manga japonés escrito por Hiroshi Sakurazaka e ilustrado por Yoshitoshi Abe.

Su trama muere y renace a cada momento. Por otra parte, la calidad del filme también muere a cada momento, pero nunca renace: solo muere y muere.

Su épica sucede en un futuro histórico. Otra vez, una raza alienígena nos invade con deseos de conquista (excepto pocos casos, siempre los extraterrestres son los malos de la película).

Ahora no atacan solo Nueva York. También están en Inglaterra, Rusia, Francia, China e imagino que en Costa Rica.

Es cuando el mayor William Cage (encarnado por Tom Cruise) es llamado a combate, aunque nunca haya participado ni en una escaramuza. A la primera ofensiva contra uno de los extraterrestres, Cage cae muerto, pero la película no termina ahí. Al siguiente plano, lo vemos igualitico a antes de su expiración: es como si él hubiese soñado lo acontecido.

Vuelta al manubrio. Sucede y vemos lo mismo. Ahora Cage vive un poco más y vuelve a morir en un combate posterior. Se despierta de nuevo y dale más vuelta al manubrio. Etcétera.

Esta pauta de narración no es nueva en el cine, pero con Al filo del mañana , cada vez, hay mayor agotamiento dramático, menor arte de ciencia-ficción, menos suspenso y más aburrimiento.

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La película no logra renovarse con cada resurrección de su personaje. Solo hay pan con pan y esto es comida de tontos, dice el aforismo.

Por supuesto que, con cada retorno del héroe, más cerca está él de vencer a los invasores, con la ayuda de una dama llamada Rita.

Esta película costó alrededor de $200 millones, ¡ouauau!, y por algún lado han de verse, amén del cheque para el actor Cruise.

Se notan en la puesta visual, en la febrilidad de sus imágenes y en el corre-corre de muchos efectos especiales: el nivel de producción es muy alto.

Con esa carga tecnológica, queda un filme sin rostro propio y de consumo inmediato. Es película que se plagia a sí misma sin verosimilitud interna (culpa también de su pésimo montaje). Es cine rocambolesco.

Para quienes gustan de efectismos visuales, o sea, del envoltorio, ahí está. Con tanto dinero, alguna cosa buena había que poner delante de la cámara, aunque sea sin ritmo sostenido. Sin embargo, ¿para qué caballo sin aperos?

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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