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Crítica de cine: Cristiada

Actualizado el 19 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Rebelión cristera. En nombre de Jesús

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Crítica de cine: Cristiada

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                         Con Andy García y un elenco conocido, se muestra un capítulo de la historia mexicana al estilo de las películas del Oeste. También actúan Eva Longoria, Rubén Blades y Peter O'Toole. ROMALY PARA LNCristeros.
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Con Andy García y un elenco conocido, se muestra un capítulo de la historia mexicana al estilo de las películas del Oeste. También actúan Eva Longoria, Rubén Blades y Peter O'Toole. ROMALY PARA LNCristeros.

La película mexicana Cristiada (2012), dirigida por Dean Wright, intenta convertirse en un fresco mural abierto, sobre uno de los capítulos más contradictorios de la historia de México, luego de su Revolución triunfante. Hasta el momento, es la producción más costosa en la cinematografía de dicho país.

Aunque mexicana, esta cinta viene en inglés con subtítulos en español. Los productores pensaron que, de esa manera, se le abría el mercado más fácilmente a la película. En Costa Rica no ha sido así. Incluso, alguna cadena de cines ha preferido no exhibirla. O sea, aquí, de nada valió vestir a la mona de seda.

El filme Cristiada se refiere a una etapa (de 1926 a 1929) con el gobierno de Plutarco Elías Calles, quien llevó a sus extremos las posibilidades constitucionales para limitar la presencia de la iglesia católica en la sociedad civil mexicana. La película transita por un sentido maniqueísmo: los católicos son extremadamente buenos y el gobierno es harto cruel y sanguinario.

Los antecedentes históricos son ignorados por el guion coescrito entre Michael Love y Dean Wright.

Lo cierto es que el anticlericalismo de la Revolución Mexicana se debe, en general, a la participación eclesiástica en favor de los latifundistas y pudientes y en contra de dicha Revolución.

La expulsión de sacerdotes, los límites a la libertad de culto y otros rasgos hicieron que surgiese un importante movimiento insurreccional, donde miles de campesinos fueron dirigidos por las oligarquías. Fue el llamado movimiento cristero, que primero intentó revocar la ley Calles, luego practicó un boicot económico y, finalmente, se lanzó a la rebelión armada.

La respuesta del gobierno mexicano fue dura y hasta brutal, y esto sí lo muestra el filme. El resto del drama narrado es extraño, es como un rompecabezas, porque son historias insertadas dentro de una narración general, una tras otra o una entre otras, para intentar plasmar una sola historia. La verdad, no funciona bien.

Cada relato insertado, vaya o venga, es para exaltar la fe católica desde un punto de vista dogmático. Este aspecto deviene en circunstancia ideológica del filme, por lo que la película Cristiada se convierte en falsa conciencia sobre los hechos históricos y se ve afectada en su ritmo e intensidad.

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Solo para ejemplificar, posteriormente se definió el carácter socialista de la educación en las escuelas y colegios.

Los rescoldos cristeros se opusieron. Aún más: les cortaban las orejas a los maestros que, en los pueblos, enseñaran según principios socialistas. Se les llamó orejeros, entonces.

No se puede negar que esta cinta tiene buenas decisiones visuales con el manejo del encuadre y de la fotografía en general.

Su problema está siempre en lo narrativo. Por secuencias, el relato se confunde en sí mismo y lo melodramático resulta un fraude emocional: para manipular al espectador (por ejemplo: el niño católico torturado que camina hacia la muerte, símil de la pasión de Jesucristo).

El montaje no logra ordenar nada y la música parece venir de otra película; pero lo peor son las malas actuaciones, no hay cara en que persignarse.

Con respecto al inglés Peter O’Toole, ¡da pena ajena verle su mal trabajo como sacerdote!

Alguien dijo que Cristiada es largometraje dramáticamente desenfocado. Así es. Es tan torpe que subestima al espectador con sus episodios empotrados en el argumento (parecen viñetas). Por pensar en un espectro más amplio de atención, este filme es un mal artículo de consumo: cultura pop barata.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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