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Crítica de cine: ‘Zoolander 2’

Actualizado el 29 de febrero de 2016 a las 12:00 am

Al fin, Ben Stiller acepta por unos dólares más hacer una secuela de Zoolander , y ¡pum!

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Crítica de cine: ‘Zoolander 2’

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Tráiler del filme ‘Zoolander 2’.

No es nada extraño que quienes le encuentren algún mérito de más al filme Zoolander 2 (2016), es porque recuerdan con cariño la primera película del 2001, también dirigida por Ben Stiller.

Todo comenzó en 1996. Entonces, los productores de la entrega de premios Vogue de la moda contrataron al actor Ben Stiller para una aparición. Fue cuando dicho actor “creó” a Zoolander, un modelo súper, atarantado y más bien feo (paradoja).

Fue un éxito y el actor lo aprovechó para llevarlo al cine. Con dicho personaje apareció, además, su rival de pasarelas y de portadas en revistas: Hansel (encarnado por Owen Wilson).

Moda y espías. | VUELVEN BEN STILLER Y OWEN WILSON CON PERSONAJES CONOCIDOS EN CINE, PERO NOS LES VA BIEN ESTA VEZ CON LA CRÍTICA.  ROMALY PARA LN
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Moda y espías. | VUELVEN BEN STILLER Y OWEN WILSON CON PERSONAJES CONOCIDOS EN CINE, PERO NOS LES VA BIEN ESTA VEZ CON LA CRÍTICA. ROMALY PARA LN

Esos actores repiten ahora con sus personajes y se les agrega Penélope Cruz, de manera alicaída. El resultado es tan disparatado que tenemos un filme confuso en lo narrativo y paranoico en lo visual (delirante y nada más): en la propia puerta del horno se le quema el pan.

En efecto, desde el comienzo no más se está ante una película fallida en su intento de ser autoparódica. Más bien, su trama se dispersa como chisme de vecindario y el guion olvida que es mejor engordar un solo chancho que un montón.

En la primera película “zoolanderesca” tuvimos alguna pretendida crítica de la vanidad moderna, donde el afán de lucro y el consumismo son una sola cosa con la obsesión por lucir y aparentar, por lo que se ligan modas y gimnasios.

Al menos, eso intentó Ben Stiller en el 2001. Ahora, con Zoolander 2 , lo que hay es un arroz con mango y, en ese revoltijo de la trama, el filme queda más liso que una tabla de raspar dulce. Tanto gira la película con su relato, a cada momento, a cada imagen, que más bien resulta latosa.

Hay algunas buenas secuencias por ahí dispersas, tanto formales como chistosas, pero bien se sabe que una golondrina o dos no hacen verano del todo. La caricaturización es tan exagerada que se acerca, más bien, a lo chocarrero (con el diseño y representación de los “malos” de la historia, sobre todo).

Penélope Cruz es la protagonista femenina de la película. Romaly para LN
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Penélope Cruz es la protagonista femenina de la película. Romaly para LN

Alguien dijo que Ben Stiller escribió y dirigió esta película con piloto automático, o sea, que no le puso corazón ni sentimiento. Esa reflexión es válida. Para un cinéfilo, lo más interesante es reconocer a histriones famosos que tienen presencias breves durante la película.

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En este filme hay descuidos obvios, algunos problemas de continuidad son atroces y el trucaje parece de cine primerizo. Por favor, no digan que ver a Penélope Cruz durante una parte del filme con un lunar en una parte de la cara y con dicho lunar al otro lado de la boca, en otras secuencias, es asunto adrede y muy “pop-experimental”.

Las actuaciones están fuera del guacal dentro de ese guion disminuido: los títeres se ven tan cansados como el titiritero. Algunos buenos chistes salvan al filme de la caída total, pero el alma y el humor se le van a los talones. Es curioso ver cómo esta película tiene la capacidad de convertirse, poco a poco, en una versión ridícula de sí misma.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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