Entretenimiento

Crítica de cine

Crítica de cine: ¡Maten a César!

Actualizado el 07 de julio de 2013 a las 12:00 am

Del buen cine. Esencia del drama

Entretenimiento

Crítica de cine: ¡Maten a César!

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Durante el transcurso de la película italiana César debe morir (2012), de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, uno de los personajes, en la cárcel donde cumple su condena, dice: “Cuando conocí el arte, esta celda se me convirtió en prisión”, parlamento que condensa la esencia del filme.

La trama narra la representación, dentro de una cárcel italiana, de la obra dramática Julio César , escrita por William Shakespeare por ahí de 1599. Los actores son los propios reclusos, casi todos de máxima seguridad. Pronto, la película manifiesta las relaciones entre la obra de Shakespeare y las condiciones de vida de los histriones improvisados.

Con su hábito de creer en el buen cine, los hermanos Taviani procuran a toda costa que las imágenes en pantalla sean creativas y fascinantes, a la vez que sean expresión de los dilemas humanos: juego académico entre la obra de teatro escenificada y la película que la expresa.

No es solo cinearte. Es también una propuesta metateatral que, desde la mirada de las cámaras de cine, ausculta y manifiesta “lo más teatral del teatro”, lo vivencial para los actores y las dificultades mismas del arte escénico (que pueden serlas para el propio cine).

Paolo y Vittorio Taviani logran expresar la esencia del drama desde los planos visuales más acostumbrados, pero con intensidad dramática gesto a gesto o palabra a palabra; así, hasta los más sorprendentes encuadres, sin caer en el formalismo inútil. De esa manera, resulta de alto valor comunicativo el uso del blanco y negro entre secuencias a todo color.

Imagen sin titulo - GN
ampliar
Imagen sin titulo - GN

Una película de esta intensidad, con sus afanes e intenciones, sería inútil sin un buen equipo histriónico. Los actores responden como al propio Shakespeare le habría gustado haberlos visto. El poder liberador del arte se encarna en ellos de manera contundente: no importa en cuál, en un escenario se inventa la libertad.

La propia cárcel con sus celdas, estrechos pasillos, lugares reducidos, verjas, vigilantes, techumbres y ahogos muta en absorbente escenario que la ficción transforma en oscuro espacio donde los debates sobre el honor, el poder y la amistad transcurren con alto rigor dramático.

La música apuntala muy bien los sucesos e, igual, el filme sabe llenarse de silencios cuando lo requiere (contrastes de ánimo). Hay momentos en que la película se alarga innecesariamente, como para darle más metraje a su breve duración (76 minutos). Esto pesa en la síntesis de manera negativa.

PUBLICIDAD

César debe morir es cine renovado. Con él, incluso, se renuevan los hermanos Taviani y hasta es renovado el mismo Shakespeare. Su fuerza reside en la lógica del drama, llevado por energías vitales y así expresado secuencia a secuencia. Aún dentro de la dureza de lo narrado, aflora un cálido tono poético para acercarse a un universo excepcional de seres humanos.

No se pierdan esta película dentro del Festival de Cine Europeo en el cine Magaly; repasen la programación, quedan funciones pendientes.

  • Comparta este artículo
Entretenimiento

Crítica de cine: ¡Maten a César!

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

Ver comentarios
Regresar a la nota