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Crítica de cine: ‘Ixcanul’, de vientre a vientre

Actualizado el 07 de mayo de 2016 a las 05:46 pm

Con su aparente simpleza, he aquí un filme que habla de la complejidad humana dentro del indigenismo

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Crítica de cine: ‘Ixcanul’, de vientre a vientre

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Cuando uno termina de ver la película Ixcanul (2015), cuando oímos al final su música con marimba, uno piensa que esta película escrita y dirigida por el guatemalteco Jayro Bustamante (nacido en 1977) es mucho más que un filme: es también un acto de valentía y de solidaridad.

Ixcanul tiene el valor de colocarse en la vanguardia de un cine de tercer mundo, antes que ser vagón del cine del primer mundo. Bien es sabido que nuestros públicos y el de muchas partes del mundo están viciados por Hollywood. Pues bien, con esto rompe Ixcanul .

¿De qué se trata? El arte del cine ‘nuestro-americano’ no es el mismo del de Hollywood. En esto insistía montones el cineasta brasileño Glauber Rocha al definir su vocación por el “cinema novo”. El cine industrial y su orden económico, aún sea con algunos buenos filmes, es culpable de la actual chochez del público por el cine en serie.

Ixcanul es película bella, ardiente y etnográfica. Brota desde el vientre del volcán que le sirve de fondo y motivo, para narrarnos un pausado e intenso relato que gira sobre el vientre preñado de una jovencita maya cakchiquel: María, de 17 años.

Sobre la personalidad de dicho personaje, silencioso y bravío como serpiente al acecho, el filme se convierte en estudio serio de la condición de vida de los sectores más humildes de la sociedad guatemalteca, a imagen y semejanza de los de muchos países de América Latina.

El filme no se guarda nada, ¡nada! Lo mejor es que encuentra rigor estético para, con sus finas y afiladas imágenes, describir un universo que no todos conocemos en su abanico de injusticias: es un mundo víctima del atraso económico y cultural, mientras el sincretismo religioso lo calma tanto como el licor.

La música le corresponde con certeza a ese mundo con tanto arte mostrado, mientras las actuaciones lo sacuden a uno por su veracidad histriónica: es genial la dirección de actores de parte de Jayro Bustamante; por ejemplo, la naturaleza impenetrable de María es arte puro con la actuación de María Mercedes Coroy.

El público acostumbrado a ir al cine por el solo gancho de “divertirse”, aquí se va a encontrar con un filme que le reclama a uno los esfuerzos de sentir y de pensar. Es cine para dialogar.

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No es cine simple. Tiene complejidad psicológica, social y etnográfica. Así, podemos leer en Ixcanul aquella frase del antes citado Glauber Rocha: “El pueblo no es simple; a pesar de estar enfermo, hambriento y de ser analfabeto, el pueblo es complejo”. Desde aquí, es que su autor –Jayro Bustamante– crea su obra.

José Martí insistía que ‘Nuestra América’ ha de salvarse con sus indígenas. Este filme excelente lo cree desde su historia y, sobre todo, con la dirección que se le da a esa su historia: somos parte de ella. No se pierdan esta película, se los ruego.

Ficha técnica

Título original: Ixcanul

Guatemala, 2015

Género: Drama

Dirección: Jayro Bustamante

Elenco: María Mercedes Coroy, María Telón, Manuel Antún

Duración: 100 minutos

Calificación: CINCO ESTRELLAS de cinco posibles

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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