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Crítica de cine: ‘Elsa y Fred’

Actualizado el 12 de enero de 2015 a las 12:00 am

La dulce vida. El amor sin edad

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Crítica de cine: ‘Elsa y Fred’

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Romance huraño y gracioso. Dos grandes veteranos del cine, Christopher Plummer y Shirley MacLaine, son Fred y Elsa en un filme que deviene agradable y buen refrito de un éxito argentino en el cine. ROMALY PARA LN.

Así es el mercado cinematográfico: hay películas mediocres que, incluso, no valen para un carajo, pero vienen acompañadas de fuertes campañas publicitarias. Otras, mucho más buenas que esas, no tienen el estímulo de la menor publicidad. Tal el caso ahora de un filme cálido y esperanzador como lo es Elsa y Fred (2014), dirigido por el inglés Michael Radford.

Esta película es la historia de dos personas octogenarias quienes descubren que nunca es tarde para amar. Elsa (Shirley MacLaine) es una espontánea mujer jubilada con bastante sentido común, quien un día se encuentra con Fred (Christopher Plummer), viudo rutinario y cascarrabias, quien del todo quiere estar solo. La historia de esa amistad es contagiosa por sus buenos sentimientos.

Elsa y Fred es refrito ( remake ) de un filme argentino del 2005, dirigido por Marcos Carnevale, con el mismo título, que apenas pasó por un par de salas en Costa Rica. Esa versión del 2005 es perdurable, al igual que las actuaciones de Manuel Alexandre y de China Zorrilla (recién fallecida, ¡genial ella!).

Esta transcripción viene hoy de la mano de Michael Radford, director nacido en 1946, en la India (Nueva Delhi), realizador que, entre otros, ha logrado títulos importantes como Otro tiempo, otro lugar (1983); 1984 (1984); El cartero y Pablo Neruda (1994) y El mercader de Venecia (2004).

Agréguese a este actual refrito la presencia de un actor como Christopher Plummer, muy bueno, quien encarna el proceso de un hombre duro cuyas fibras emocionales cambian ante el amor a la vejez. Buena escogencia.

También (sobre todo) hay que mencionar a Shirley MacLaine, actriz octogenaria que aún mantiene el encanto histriónico, ese mismo que la llevó a la cima de su profesión, capaz de hacernos sentir nostalgia cinéfila por sus trabajos con el gran director Billy Wilder.

Son dos películas icónicas: El apartamento (1960) e Irma, la dulce (1963); sin dejar de mencionar su exitoso filme La fuerza del cariño (1982), de James L. Brooks. Con Elsa y Fred , ella logra una composición noble y eximia de su personaje, dentro de distintos juegos emocionales.

Este refrito, como el original, se convierte en añoranza y homenaje que pasan por el recuerdo de una gran película: La dolce vita (1960), de Federico Fellini, con las actuaciones de Marcello Mastroianni y Anita Ekberg.

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Con todos esos elementos, lo cierto es que Elsa y Fred , 2014, se cuaja a sí misma como una comedia romántica muy noble, hecha con criterio, capaz de bordear el drama sin causar desazones en el espectador.

Peca, eso sí, por tener momentos convencionales sin necesidad alguna y por mal manejo de las subtramas con ciertos personajes (los hijos).

Sin embargo, los diálogos chispeantes e inteligentes, la química histriónica en pantalla, sus secuencias humorosas y su mensaje sobre el sentido del amor (de entrega al ser querido) hacen de Elsa y Fred una película de calidad por encima ante otros filmes muy publicitados que andan por ahí.

En Estados Unidos, fue el “boca a boca” lo que hizo levantarse a esta película. Ante la ausencia de publicidad, ojalá esta crítica sea un granito de algo para que ustedes decidan ir a la única sala que la ofrece en estos momentos. Por la película, que bien vale.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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