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Crítica de cine: Dios salvaje

Actualizado el 16 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

Sátira con odio. Teatro al buen cine

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Crítica de cine: Dios salvaje

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Tráiler de ¿Sabes quién viene? (2011).

En Costa Rica se dice que “nunca es tarde cuando la dicha viene”; aunque, en realidad, debiéramos decir “nunca es tarde cuando la dicha llega”. Pues bien. Gozo cinéfilo es el que tenemos los amantes del buen cine porque se exhibe ahora, en el país, la película ¿Sabes quién viene? (2011), bajo la pulcra y sulfurosa dirección del polémico Roman Polanski.

La consistencia de este filme viene desde el guion, escrito por el propio Polanski en coautoría con la dramaturga francesa Yazmina Reza, quien saltó a la fama con su texto Conversaciones tras un entierro (1987).

Carnicería.  Los personajes se comen unos a otros con sus falsedades, mientras el elenco se luce con excelentes actuaciones, son John C. Reilly, Jodie Foster, Kate Winslet y Christoph Waltz.  CINE MAGALY PARA LN
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Carnicería. Los personajes se comen unos a otros con sus falsedades, mientras el elenco se luce con excelentes actuaciones, son John C. Reilly, Jodie Foster, Kate Winslet y Christoph Waltz. CINE MAGALY PARA LN

Yazmina Reza conoce de nuevo el éxito con su pieza teatral Le dieu du carnage (2007), traducida al castellano como Un dios salvaje . Así de igual se conoce el filme en España. Aquí hemos de mencionarlo con el título de ¿Sabes quién viene? (tales son los caminos indescifrables de la titulación de películas).

Estamos ante una comedia con hondas raíces en la sátira, esa sátira mordaz, que pone el dedo en la llaga para revolcar su purulencia, para mostrar la supuración de la conducta humana desde sus falsedades, sus hipocresías y sus dobles rostros. Lo hace desde las contradicciones de sus protagonistas.

El filme se apodera muy bien de los personajes. No los suelta en ningún momento. A veces, parece amarlos; casi siempre los muestra con odio, ese odio tan importante en la sátira o en la mal llamada comedia negra. Es simple, si los personajes no se aguantan entre sí, ¿por qué hemos de justificarlos nosotros?

El humor con que la película muestra la piel, el alma y las entrañas de dichos personajes es absolutamente visceral. Uno duda, incluso, si reírse o no. ¿Será nuestra risa frente a la pantalla solo un rasgo más de crueldad, de esa que Polanski manifiesta con su veraz e inteligente puesta en imágenes?

La historia parece simple, pero se torna compleja. Un pleito entre adolescentes obliga a reunirse a los padres y madres de ellos. Son dos matrimonios de apariencia normal, si es que existe algo normal en la conducta humana. Luego ha de desatarse, de manera imprevista, casi tonta, la vorágine que engancha, sacude y revienta desde adentro a las dos parejas en juego.

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Todo sucede en una habitación (con algunas salidas a un ascensor y algunos pases a un servicio sanitario, nada más). El juego de cámaras es de lo mejor para transitar por los recovecos físicos y emocionales de los dos matrimonios: allí no hay nada plano. Los espejos de la habitación serán el mecanismo para dar profundidad de campo, mientras cada personaje se convierte en espejo de los otros.

¿Qué sería de este filme sin buenas actuaciones? ¡Una catástrofe! Sin embargo, ahí están los actores y actrices, con sus nombres en mayúsculas. Jodie Foster y John C. Reilly encarnan un matrimonio; Kate Winslet y el gran Christoph Waltz el otro. Es inolvidable la dirección actoral, tour de force subrayado con la gran música del maestro Alexandre Desplat.

El filme se habría redondeado mejor con una mostración más explícita del suceso dinamizador del conflicto (el comienzo de la película) y, por ahí, del propio cierre, que son los dos momentos filmados en exteriores. Lo que queda por decir es que, por favor, si usted de verdad ama el buen cine, si lo disfruta y no lo olvida, no se pierda esta película con sello de autor: el de Roman Polanski.

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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