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Crítica de cine: ‘Deadpool’, héroe genital

Actualizado el 14 de febrero de 2016 a las 12:00 am

En algunos países lo llaman Masacre, aquí le guardan su nombre original: Deadpool

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Crítica de cine: ‘Deadpool’, héroe genital

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Continúan los superhéroes mostrándose con distintas facetas en el cine de Hollywood. Ahora le toca a uno bastante bocón y malcriado, sensible por ratos y no tan inteligente.

Así, tenemos en cartelera la película Deadpool (2016), loquera fílmica dirigida por Tim Miller.

Como casi todos los superhéroes, para Deadpool, el cómic fue su origen.

Dicho héroe es una especie de mutante que adquirió sus poderes durante una supuesta curación de su cáncer terminal.

Fue creación de Marvel, bajo cuyo sello nos llega ahora la película, y saltó a la vida pública como copia descarada de otro superhéroe de la competencia (DC Comics), a quien llamaban Deathstroke.

Dicha copia desvergonzada se manifiesta con las características de ambos personajes e, incluso, con la estética de ambas historietas. El nombre real de Deadpool es Wade Wilson, mientras que el de Deathstroke es Slade Wilson.

Deadpool , la película, intenta ser resumen de los hechos que convierten a Wade Wilson en superhéroe. El filme salpica esa su trama con muy repetido humor para darnos el diseño del personaje y agrega un melodrama con una historia de amor más bien insulsa, pero cargadita de sexo.

El asunto no es que una película deba parecerse o no al cómic original. Eso no interesa en una crítica. Un filme solo tiene la obligación de ser buen cine. Punto.

En el caso de la película Deadpool , tenemos cine sin exigencia alguna, con un guion repetitivo en todo (hasta con sus diálogos) para estimular el gozo fácil del público.

Este personaje enmascarado afianzó su popularidad en el cómic por su cruce ( crossover ) dentro de las aventuras de otros superhéroes.

Hoy, el filme hace constante referencia a otras tantas películas semejantes para, así, mantener su gancho con el auditorio. Este repetido ardid se remacha en exceso: es redundante.

El humor también se muestra de manera reiterada mediante el lenguaje chabacano y es recurrente con la genitalidad masculina, donde la mujer es relegada a los caprichos del hombre. La acción es un rejuntado de lo mismo: aquí todo se repite y repite siempre con poca coherencia interna del relato.

Las actuaciones pecan de lo mismo: son iterativas o machaconas en demasía, por culpa de personajes que solo hacen y dicen lo mismo. Es cine autorreferencial al cansancio: Marvel no se cansa de verse al espejo.

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Lo peor de este filme es que lo vulgar y escatológico aparecen como expresiones falsas de lo “rupturista” y de lo “provocativo”, para agradar a un gran público acrítico. Eso es demagogia en el manejo de los conceptos.

Este tipo de cine no exige ni se exige: no hay esfuerzo de perfección. Ortega y Gasset diría de filmes así que “son boyas que van a la deriva”. Hasta se le agota su abusivo quiebre de la cuarta pared (el personaje dialoga con el público). Hartazgo, eso es.

Como filme, Deadpool es tautología, pleonasmo, cacofonía o redundancia de sí mismo a cada momento, incluso con su montaje, con sus efectos visuales y con su música del peor gusto (sin relación con las imágenes). Marvel ha logrado que la estupidez sea una sesión de cine para reír sin juicio. Lamentable.

EE.UU. 2016 GÉNERO Acción DIRECCIÓN: Tim Miller ELENCO: Ryan Reynolds DURACIÓN: 106 minutos CINES: Cinépolis, Cinemark, Citi, CCM, Studio

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William Venegas

Crítico de cine y teatro

Filólogo y educador. También estudió Teatro, Estética, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Semiótica para hacer lo que quería: crítico de cine y teatro. Fue profesor de Literatura y Apreciación Cinematográfica en la UNA. Escribe para La Nación desde 1991.

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